Desde que tengo memoria, el mar ha sido mi primer lenguaje. Crecí en Sicilia, a orillas del Mediterráneo, con la inmensidad del azul como patio de juegos y el silencio profundo del fondo marino como escuela. Mis primeros recuerdos están ligados a la sal en la piel, a las inmersiones con mi padre apasionado del buceo y las horas explorando escollos y praderas submarinas con mi hermano Marco. Fue allí, entre peces, algas y rocas, donde nació mi conexión con el océano: no solo como un lugar hermoso, sino como un sistema vivo, frágil, complejo, con secretos por contar y problemas urgentes que enfrentar.
Esa relación temprana con el mar fue el germen de mi trayectoria académica y profesional. Decidí estudiar Biología y Ecología Marina, una disciplina que me permitió comprender cómo funcionan los ecosistemas oceánicos, cómo se entrelazan las vidas que los habitan y cómo las actividades humanas están alterando ese equilibrio. Hoy, como biólogo marino, investigador y divulgador científico, combino la ciencia con la narración visual para acercar al público general y a quienes normalmente no tendrían contacto con estos ambientes la realidad de nuestros océanos.

La ciencia como base de mi trabajo
Mi carrera científica se ha centrado en la conservación de la biodiversidad marina y en la ecología de especies en riesgo, especialmente en el Mediterráneo. Ahora soy doctor en biología marina, trabajo en investigación de campo, análisis de datos y proyectos de conservación que buscan entender mejor la salud de nuestros mares y las presiones que enfrentan desde la sobrepesca hasta la contaminación, pasando por el cambio climático y la destrucción de hábitats críticos.

Narrar para conectar: la transición hacia la divulgación visual
Mi encuentro con la narrativa audiovisual fue completamente natural. La ciencia puede describir los hechos, pero es la imagen la que atrapa, emociona y despierta curiosidad. Junto con mi hermano Marco, él fotógrafo, videógrafo subacuático y documentalista entendimos que combinar rigor científico con historias visuales podía ser una forma potente de conectar con la gente más allá de los artículos académicos. Así nació nuestra primera gran aventura conjunta: Missione Euridice.

Missione Euridice . Revelando las redes fantasma
En el corazón del Golfo de Cefalù, en Sicilia, encontramos un fenómeno que para muchos pasaba desapercibido, pero que estaba degradando seriamente el medio marino: las redes fantasma. Se trata de redes de pesca abandonadas que, lejos de desaparecer, quedan atrapadas en el fondo marino y continúan pescando, atrapando fauna y destruyendo hábitats como si fueran trampas invisibles. Durante años, cerca de una tonelada de estas redes habían quedado tendidas sobre una formación rocosa submarina de gran valor ecológico transformando ese rincón vibrante del Mediterráneo en un desierto silencioso.

Mis conocimientos científicos me permitieron cuantificar y contextualizar el impacto de esas redes, mientras que Marco documentó visualmente su presencia y las consecuencias sobre la vida marina. Ese trabajo conjunto no solo culminó en un proyecto de limpieza y recuperación del área, sino que se transformó en Missione Euridice: una película documental que llevó a los espectadores al corazón del problema. La narrativa visual logró traducir datos e impactos ambientales a historias humanas y emociones, sensibilizando a un público más amplio y despertando interés sobre una problemática poco conocida. El documental está disponible en Amazon Prime Video.

Shark Preyed . Desmontando mitos y revelando realidades ocultas
Después de Euridice, sabíamos que queríamos ir más lejos. El océano enfrenta muchas crisis, pero pocas han sido tan mal comprendidas como la relación entre los humanos y los tiburones. Históricamente, estas especies han sido representadas como monstruos peligrosos en la cultura popular, un legado que nos impide ver su verdadero rol ecológico y valor como reguladores de los ecosistemas oceánicos. Con ese objetivo nació Shark Preyed, un documental co-dirigido con Marco, que desarrollamos durante más de tres años entre Italia y España. Shark Preyed no es solamente una exploración del comercio y consumo de carne de tiburón aunque este sea un eje central. El documental se adentra en múltiples aspectos.

El mercado de la carne de tiburón en Europa, donde frecuentemente se encuentra en nuestros platos bajo nombres ambiguos o engañosos que no revelan su origen. Los datos científicos sobre declive de poblaciones, con estimaciones que muestran que muchos grupos de tiburones y rayas han sufrido disminuciones de hasta el 70% en las últimas décadas.
La percepción pública y los mitos culturales, que perpetúan imágenes distorsionadas de estos animales. Encuentros reales bajo el agua, donde mostramos la belleza, elegancia y comportamiento natural de especies como la verdesca (Prionace glauca), desafiando estereotipos de peligrosidad.
Este proyecto combina mi background científico con una narrativa cinematográfica que invita a la reflexión: no solo sobre cómo extraemos recursos marinos, sino sobre cómo nuestra falta de conocimiento alimenta prejuicios y prácticas dañinas. Shark Preyed se estrenó en festivales, fue proyectado en múltiples eventos culturales y está disponible en plataformas de streaming como Prime Video, ampliando su alcance e impacto.

Más allá de los documentales: acciones concretas por el Mediterráneo
Aunque los documentales son una parte esencial de mi trabajo, mi compromiso con la conservación va más allá de la narrativa audiovisual. Los proyectos de campo siguen siendo una piedra angular: expediciones científicas, retiros de redes fantasma, monitoreos de biodiversidad y colaboraciones con organizaciones, institutos y ONG que trabajan por la salud del mar Mediterráneo y otros océanos.
Estas actividades no solo generan datos valiosos para la comunidad científica, sino que también sirven como bases reales para historias y contenidos divulgativos. Creo firmemente que la ciencia debe traducirse en acciones visibles y comprensibles, y que estas acciones pueden inspirar a otros a actuar en sus entornos y comunidades. Para apoyar y potenciar estas iniciativas, hemos creado una página dedicada donde personas, fundaciones o marcas interesadas pueden colaborar y unirse a nuestra misión, contribuyendo directamente a la protección y restauración de nuestros ecosistemas marinos. Esta plataforma permite que cualquiera que comparta nuestra visión pueda involucrarse activamente, ya sea a través de apoyo económico, colaboración en proyectos o difusión de nuestras actividades.

Un nuevo capítulo: “Diario della Terra”
En paralelo con mi trabajo científico y cinematográfico, estoy desarrollando con mi hermano Marco un proyecto aún más ambicioso: “Diario della Terra”. Este proyecto nace de la idea de dar voz a nuestro planeta, explorar historias que conecten no solo con el mar, sino con los ambientes terrestres, sus interacciones y las formas en que los humanos coexistimos o no con la naturaleza.
La idea es crear un canal de YouTube y una serie de producciones multimedia que amplíen el alcance de nuestra narrativa ambiental, combinando aspectos científicos, imágenes emocionales y relatos personales. Queremos derribar barreras entre ciencia y público general, aportando contenidos que sean a la vez informativos, estéticamente potentes y emocionalmente resonantes.

Reflexión personal . Por qué hago lo que hago
A lo largo de mi vida profesional, he aprendido que el conocimiento no cambia por sí mismo al mundo. Tienes que contarlo, tienes que ponerle voz, imágenes, emoción y contexto. Mi formación en biología marina me da las claves para entender los procesos y las amenazas; la narración visual y la colaboración con Marco me permiten hacer que otros se importen.
En cada documental, en cada expedición, en cada proyecto de conservación, mi motivación siempre ha sido la misma: crear puentes entre la ciencia, la naturaleza y la humanidad. La salud de nuestros océanos no solo afecta a quienes viven cerca de la costa; su bienestar está íntimamente ligado al clima, a los alimentos, a los medios de vida y al futuro de generaciones enteras. Y quienes trabajamos cada día para protegerlo tenemos el deber de contar historias que inspiren acción, educación y respeto por el mundo natural.
Especializado en biología marina y narración audiovisual, su trabajo conecta ciencia y storytelling para acercar el océano al gran público. Ha participado en proyectos documentales internacionales y desarrolla contenidos centrados en la conservación, la vida submarina y los retos actuales de los ecosistemas marinos.

