UBICACIÓN Y ANÁLISIS DE LAS 22 FOTOGRAFÍAS QUE HIZO A SUS REFUGIADOS EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936
Texto y Fotos Indicadas : José Manuel Serrano Esparza
Fecha: 30-06-2025

El transcurso del tiempo está consolidando cada vez más a Cerro Muriano como el lugar más importante en la carrera fotográfica de Robert Capa, ya que fue en este entrañable pueblo cordobés donde nació sin duda el moderno fotoperiodismo de guerra ágil y dinámico, y fue en él donde el fotógrafo húngaro hizo las fotos más importantes en su génesis como fotógrafo de guerra, por lo que Cerro Muriano es un lugar clave y enormemente trascendental en la historia del fotoperiodismo de guerra.
Muchas de las fotografías hechas por Robert Capa en Cerro Muriano y sus alrededores el 5 de septiembre de 1936, ya habían sido ubicadas y analizadas anteriormente en distintos artículos escritos por José Manuel Serrano Esparza entre 2010 y 2021, así como en su libro » Robert Capa en Cerro Muriano, 5 de septiembre de 1936 : Nacimiento del Moderno Fotoperiodismo de Guerra «,
https://www.fotografiarte.es/fotoblog/presentacion-del-libro-robert-capa-en-cerro-muriano-un-evento-historico-e-inolvidable-con-gran-asistencia-de-publico-2/
presentado en Cerro Muriano el 3 de diciembre de 2021.
Pero ahora, la simbiosis entre dos nuevas investigaciones distintas desarrolladas entre enero de 2022 y octubre de 2023 por José Manuel Serrano Esparza y Juan José Obrero Castro ha hecho posible encontrar nuevas ubicaciones exactas de fotos hechas por Capa, así como analizar todavía más en profundidad las imágenes y arrojar más luz sobre el extraordinario reportaje que hizo a los refugiados de Cerro Muriano aquel 5 de septiembre de 1936.
Estas son las 22 imágenes :
FOTO 1 :

Fotografía horizontal hecha por Capa el 5 de Septiembre de 1936 y en la que aparece una madre montada sobre un burro, llevando en brazos a un niño pequeño envuelto con una manta blanca y un sombrero de paja justo a la derecha, junto al que se aprecia parte de la cabeza de otro de sus hijos.

La fotografía fue hecha por Capa junto a la antigua casa de D. Joaquín Sufo, que después fue la casa de D. José Ríos, en la zona norte del pueblo de Cerro Muriano, cerca de la antigua carretera N-432a,

a la que se dirigieron Josefa Ruiz y sus hijos tras ser captados por Robert Capa,

con rumbo hacia la antigua carretera N-432a Granada-Badajoz para dirigirse hacia la Estación de Tren de Obejo y El Vacar.

Al fondo se ven dos ventanas bañadas por un potente sol que genera una zona de altas luces.
Justo a la derecha del burro, hay una chica pequeña (la hija mayor de Josefa Ruiz) comiendo lo que parece ser una manzana.
Sabemos que la mujer que va montada sobre el burro es Josefa Ruiz, porque su hijo Juan Romero Ruiz la identificó en 2005.
Juan Romero Ruiz, el niño que aparece en la imagen envuelto en una manta blanca, descubrió a Josefa Ruiz, su madre, cuando Adela Romero Blanque, viznieta de Josefa Ruiz, le enseñó en 2005 un libro que incluía esta fotografía reproducida en una de sus páginas,

informando de todo ello en un reportaje realizado en Agosto de 2006 por Patricia Fonseca y Bruno Rascao y publicado por la revista portuguesa Visao en Septiembre de 2006.

Estas personas que avanzan de izquierda a derecha de la imagen están huyendo de Cerro Muriano y se dirigen al norte del pueblo, intentando llegar lo antes posible a la Antigua Estación de Tren de Obejo y El Vacar.
Capa hace la fotografía desde una distancia enormemente próxima, con un encuadre muy cerrado, típico en él, cortando algo de la zona superior de la cabeza de la mujer en la parte alta y un tercio del burro en la zona inferior izquierda del negativo original.
A partir de esta fotografía en adelante, todas las imágenes de refugiados creadas por Capa corresponden a personas que escapan del pueblo de Cerro Muriano (que está siendo bombardeado por la aviación franquista) y avanzan hacia el norte, en dirección a la Antigua Estación de Tren de Obejo y El Vacar.

Por otra parte, hemos podido descubrir esta misma fotografía, con mucha más calidad de imagen, en una de las páginas del número 2 de la revista Nova Iberia de febrero de 1937, mucho más clara y con mayor nivel de detalle.
El negativo original formato 24 x 36 mm de esta fotografía, expuesto por Robert Capa con su

Leica II (Model D) telemétrica y objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5, fue enviado a principios de enero de 1937 al Comissariat de Propaganda de la Generalitat de Catalunya (que editaba esta revista ilustrada) por María Eisner, directora de la agencia fotográfica Alliance Photo de París.
FOTO 2 :

Fotografía horizontal hecha por Capa a un numeroso grupo de refugiados compuesto por varias mujeres adultas, chicas jóvenes, niños muy pequeños, un muchacho que va montado sobre un burro al fondo a la izquierda, un miliciano con gorro oscuro que camina detrás de las mujeres, un hombre tras él que lleva un gran petate sobre su cabeza y una anciana visible al fondo de la imagen a la derecha, que lleva en brazos a un bebé (probablemente su nieto) envuelto en una manta blanca y camina a gran velocidad.

Esta fotografía fue hecha por Capa en Los Llanos del Vacar, en un punto de la antigua carretera N-432a Granada-Badajoz muy próximo al km 244 de lo que es hoy en día la N-432 moderna y asfaltada.
Cuando Capa hace esta foto, acaba de bajar de un coche de prensa oficial (en la esquina inferior derecha de la imagen se aprecia una pequeña parte de la zona delantera del guardabarros izquierdo del vehículo) conducido por un chófer y en cuyo interior también va Gerda Taro.
El fotoperiodista húngaro de origen judío realizará todo su reportaje sobre los refugiados que huyen de Cerro Muriano bajando constantemente de este coche, para hacerles fotografías.
El resto del coche (fuera de imagen) está detrás de la esquina inferior derecha de la imagen, ocupando aproximadamente un tercio de la anchura de la antigua carretera N-432a Granada-Badajoz, por lo que las personas que aparecen en la fotografía rodean el coche y prosiguen su marcha a la izquierda.
Esta imagen de algunas familias que avanzan juntas es muy importante y enormemente reveladora, porque muestra el gran talento de Capa al comienzo de su carrera : se aproxima frontalmente, acercándose todo lo posible a un grupo de catorce personas (la mayoría de ellas pertenecientes a una misma familia : madres, hijos, hijas, niños pequeños, etc) que están aproximadamente 10 kilómetros al norte de Cerro Muriano, y avanzan hacia El Vacar a través de la antigua carretera N-432a Granada-Badajoz cargados con grandes bolsas y cestas llenas de objetos personales que han podido salvar antes de huir apresuradamente del pueblo de Cerro Muriano, bombardeado por la aviación franquista.
Capa fotografía al grupo desde una distancia muy cercana, de aproximadamente 4,75 m, probablemente a f/8.
El timing al apretar el botón liberador de su cámara es perfecto y capta a las seis personas que encabezan el grupo en marcha : dos madres, una chica de aproximadamente once años que lleva sobre su hombro izquierdo un saco blanco lleno de objetos, una chica de aproximadamente dieciséis años que agarra a su hermano pequeño de alrededor de cinco años (a la derecha de la imagen) con su mano izquierda y un niño de aproximadamente cuatro años de edad al que lleva de la mano la mujer que encabeza el grupo.

La imagen que se conserva es una copia en blanco y negro tamaño 18 x 24 cm sobre papel fotográfico Ilford hecha por Imre » Csiki » Weisz en París a finales de 1936 y que fue guardada por Cornell Capa y su esposa Edie Capa, que la donaron al ICP de Nueva York.
Pero si esta foto frontal del grupo de personas es relevante,

todavía más importante es lo que está ocurriendo cerca de la zona superior derecha de la imagen, donde por encima del hombro izquierdo de la chica más a la derecha del grupo (tal y como se ve en la imagen) aparece una mujer vestida con ropa negra que lleva entre sus brazos algo blanco y que camina a toda velocidad aproximadamente diez metros detrás del grupo.
FOTO 3 :

Fotografía vertical hecha por Capa a la anciana que camina con el bebé en brazos, pocos segundos después de hacer la foto de grupo.
El fotoperiodista de guerra húngaro ha corrido a gran velocidad por detrás del coche hacia la derecha, hasta llegar a una posición en la que cuando levanta la cámara de nuevo, la anciana que camina todo lo rápido que puede con el bebé en brazos está ya muy cerca de él, por lo que la capta con un impresionante tiro diagonal muy rápido desde una distancia aproximada de 1,90 m, sorprendiendo a la anciana absorta en sus pensamientos y centrada en salvar al bebé lo antes posible, consiguiendo pasar inadvertido, a pesar de estar increíblemente cerca de ella.
Es un tiro instintivo y muy rápido, con el que fotografía a la mujer por sorpresa, y la abuela aparece mostrando gran preocupación y stress visible en su expresión facial, que revela al mismo tiempo un enorme deseo de poner a salvo al bebé con la mayor prontitud, mientras que a su derecha, cerca de ella, vemos parte del cuerpo del miliciano vestido con mono y gorro oscuros que aparece detrás del grupo de mujeres y niños en la foto anterior, y algunos metros detrás, podemos ver a otro hombre con indumentaria más clara, que lleva sobre su cabeza un saco muy grande, casi del tamaño de su cuerpo, y que aparece también al fondo de la fotografía previa.

Este tiro es verdaderamente asombroso, porque Capa se acerca a la anciana con gran discreción, corriendo rápidamente a través de la zona de trigo que se aprecia a la derecha de la carretera en la foto previa, percibe claramente que la mujer avanza totalmente concentrada en salvar al bebé, y la fotografía con un encuadre vertical, sin que la anciana le vea, a pesar de la enorme proximidad desde la que el fotógrafo capta la imagen.
La calidad técnica de la imagen, que está ligeramente desenfocada, no es aquí el factor más importante.
La clave es lo que Elliott Erwitt definió como » el instinto para crear grandes fotografías, algo que es casual e incontrolable » .
La imagen está repleta de dramatismo, ya que se aprecia claramente que la anciana camina muy rápido y con la cabeza al descubierto, sujetando entre sus manos al bebé envuelto en su delantal blanco, que se ha quitado para protegerle del calor y de los rayos solares.
La angustia y temor son muy evidentes en el rostro de esta mujer, que ha caminado ya unos 9 km desde que escapó de Cerro Muriano, esforzándose al máximo para ponerle a salvo cuanto antes.

Además, Capa, siempre atento a los más pequeños detalles que marcan la diferencia, percibe que uno de los brazos de la criatura está colgando junto a la cadera izquierda de su abuela, lo cual incrementa la angustia de la escena a niveles exponenciales revelados por la fotografía : suda con profusión y está al borde del agotamiento, tras 9 km con el bebé en brazos, caminando a pleno sol con una temperatura de 40º C.
En realidad, esta mujer está reventada de cansancio, sudor y miedo, pero su prioridad máxima de salvar a su nieto bebé, genera el que haga acopio de un enorme coraje y prosiga su marcha a gran velocidad.

Ésto es tremendo, porque en este punto de los Llanos del Vacar donde Capa hace la foto, faltan todavía unos 3 km para llegar a dicho pueblo.
Pero lo más asombroso de todo es que si comparamos esta imagen con la foto anterior de grupo en la que también aparece esta anciana, constatamos que la abuela del bebé no iba con el grupo cuando las madres y niños salieron de Cerro Muriano.
La anciana salió bastante después, ha estado avanzando sola todo el tiempo, y gracias a su enorme velocidad al caminar para salvar al bebé, aparece ya muy cerca del grupo en la foto horizontal previa, tras 9 km de terrible marcha a pie con la criatura en brazos.

Pero en esta foto vertical hecha por Capa muy pocos segundos después, vemos que la anciana ha superado ya por velocidad al caminar tanto al hombre que aparece con un gran saco sobre sus hombros como al miliciano con mono y gorro oscuro que van detrás del grupo.
Esta mujer fue fotografiada por Hans Namuth aproximadamente dos horas antes, a pocos metros de lo que es hoy en día el Bar Casinito en Cerro Muriano, cuando todavía llevaba puesto el delantal blanco que después se quitó para proteger al bebé de los rayos solares.
FOTO 4 :

Foto que aparece en la mitad superior de una de las páginas del libro Death in the Making de 1938.
El pie de foto de esa página afirma que esta imagen fue captada en la carretera de la costa entre Málaga y Almería, pero no es cierto.


Esta fotografía fue hecha por Robert Capa en la zona de Campo Alto, en un lugar situado junto a la vía férrea Córdoba-Almorchón, a aproximadamente 4,6 km de El Vacar, en el que se aprecia al fondo a la derecha un cerro de formas redondeadas denominado Caballón de Valfrío.


La ubicación exacta de esta fotografía en Campo Alto, a medio camino entre la Estación de Tren de Obejo y El Vacar, fue descubierta en agosto de 2014 por José Manuel Serrano Esparza,

en artículo publicado en su blog elrectanguloenlamano.blogspot.com el 25 de agosto de 2014 titulado » Robert Capa, 5 de septiembre de 1936 : Descubierta la Ubicación de Dos Fotografías Hechas cerca de El Vacar (Córdoba) y de la Estación de Tren de Obejo (Córdoba) y que aparecen en una de las páginas del libro Death in the Making » , cuando pudo identificar el cerro de formas redondeadas, que aparece en la mitad superior derecha de la foto en color hecha dicho año

y que es el mismo que aparece también en la mitad superior derecha de la foto de Capa.
Además, la ubicación de esta foto en la zona de Campo Alto se indica también en las páginas 182, 183, 188 y 189 del libro » Robert Capa en Cerro Muriano, 5 de septiembre de 1936 : Nacimiento del Moderno Fotoperiodismo de Guerra, escrito por José Manuel Serrano Esparza, con prólogo de Lisl Steiner, promovido por la Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento de Obejo-Cerro Muriano, libro que fue presentado en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Obejo-Cerro Muriano en la c/ Los Arces, 44, el 3 de diciembre de 2021 :

Páginas 182 y 183 del mencionado libro. En el cuarto párrafo de la zona superior de la página 182, se lee:
Patricio Hidalgo Luque fue el primero en establecer la hipótesis de que la foto podía haber sido hecha en Campo Alto, lo cual fue verificado con evidencia fotográfica por José Manuel Serrano Esparza el 9 de abril de 2010, encontrando el punto exacto de la vía férrea Córdoba-Almorchón en el que Capa hizo la fotografía en un lugar de la zona conocido como Campo Alto, cerca de El Vacar.
Se alude en dicho párrafo a la fotografía hecha por Capa pocos segundos después, a muy pocos metros, también en la Finca de Campo Alto, a cuatro de los refugiados de Cerro Muriano que van al final de la fila de 11 personas :

Por otra parte,

con respecto a esta foto en la que aparecen los 11 refugiados de Cerro Muriano junto a un tramo de la vía férrea Córdoba-Almorchón en la zona de Campo Alto,

en el tercer párrafo de la página 188 del libro, en la zona inferior, se explica :
Y no hay duda de que la mujer joven que sujeta a su bebé en brazos (delante de la cual aparece otra mujer joven ataviada con gorra de visera, agarrando una cesta con su mano izquierda) y que viste un delantal blanco (el bombardeo de Cerro Muriano sorprendió a sus habitantes a la hora de comer) es la misma persona que lleva a su bebé en brazos que aparece en la ya conocida foto con cuatro personas hecha por Capa pocos segundos después junto a otro punto de la vía férrea Córdoba-Almorchón en la zona de Campo Alto.

Después, en la página 189 continúa el análisis exhaustivo de la fotografía.
Con respecto a la aparición de esta foto en el libro Death in the Making de 1938 y el pie de foto bajo ella que afirma que las personas que aparecen en la fotografía son refugiados que huyen de Málaga a Almería a través de la carretera que bordea la costa, y que están caminando 150 millas bajo un sol brutal, quizá se produjo un error por parte de Jay Allen (a quien Capa confió la traducción tanto de los pies de foto de sus imágenes como los de algunas de Gerda Taro que también ilustran el libro, cuyo diseño fue hecho por André Kertész) con respecto a la ubicación del texto que acompaña a la imagen.
Además, Capa y Taro hicieron fotos de los refugiados que venían de Málaga muy cerca de Almería y en la ciudad de Almería, pero no pudieron llegar previamente para fotografiar la huida de Málaga a Almería de aproximadamente 150,000 personas a través de la carretera de la costa y durante la cual fueron atacados por aviones italianos y alemanes, así como por artillería naval a las órdenes del general Queipo de Llano los días 8, 9, 10 y 11 de Febrero de 1937.

Sea como fuere, es una imagen en la que aparecen un total de once personas (un padre, una madre, una mujer madura, cuatro chicos de edades entre 4 y 14 años, un bebé en brazos y tres chicas entre aproximadamente 7 y 12 años de edad).
La imagen fue captada entre alrededor de las 17:30 y las 17:45 h de la tarde del 5 de septiembre de 1936, después de una muy dura caminata de aproximadamente 8 km, con una temperatura de 40º C, de las 11 personas que aparecen en imagen, que habían iniciado su huida de Cerro Muriano entre las 15:00 h y 15:30 h de la tarde.
Capa hizo la foto probablemente a f/11, obteniendo una gran zona de nitidez desde el borde inferior de la imagen ( con el balastro y los dos raíles de la vía férrea Córdoba-Almorchón) hasta todas las personas que aparecen de izquierda a derecha de la fotografía, el poste de telégrafo tras ellos (visible en la mitad izquierda de la imagen) y los chaparros al fondo, quedando únicamente algo fuera de foco la zona de monte ondulada que se aprecia en la mitad superior derecha de la imagen.

Desde un punto de vista compositivo, Capa opta en esta imagen por hacer un tiro en diagonal para conseguir el máximo impacto visual posible, mostrando a todas las personas del grupo en pleno avance, generando un triángulo horizontal ascendente izquierda-derecha que se inicia con el niño muy pequeño de unos 4 años que camina tras su padre (vestido con indumentaria y boina negra ) y que termina en el chico de unos 14 años que encabeza la marcha, con lo que consigue transmitir sensación de movimiento, potenciada porque al encuadrar y disparar su cámara de modo rapidísimo, fiel a su estilo, ha captado ligeramente desenfocados a todos los refugiados de Cerro Muriano que aparecen en la fotografía, situando además el poste de telégrafo de manera que separa simbólicamente a los cinco hermanos mayores (tres chicas y dos chicos, que van al frente del grupo) de la abuela, la madre, el padre y las tres hermanas más pequeñas que van detrás y caminan más lentas.
Por otra parte, en esta fotografía hay cuatro personas que miran a su derecha (de derecha a izquierda de la imagen el segundo chico del grupo — de aproximadamente 9 años de edad — , la, chica de unos 12 años que camina tras él, la chica de aproximadamente 10 años que avanza detrás de ella y la chica menor del matrimonio , que avanza justo delante del padre).
Pero no están mirando a Capa. Están mirando fijamente a la izquierda de Robert Capa, mientras éste dispara su cámara.
Algo está llamando poderosamente la atención de estas cuatro personas, que a pesar de su enorme fatiga y de sudar copiosamente, están mirando fijamente a la izquierda de Capa.
Están mirando a Gerda Taro, una mujer muy atractiva, con pelo rubio notablemente vistoso, que está (fuera de imagen) muy cerca de Capa en este momento, a su izquierda, y que siempre se convertía en el foco de atención allí donde iba.
FOTO 5 :

Fotografía horizontal hecha por Capa el 5 de Septiembre de 1936 pocos segundos después de la FOTO 4 en un tramo de la vía férrea Córdoba-Almorchón ubicado en la Finca de Campo Alto, con una mujer a la derecha de la imagen, que lleva en brazos a una niña de unos dos años de edad.

La ubicación exacta de esta fotografía en la zona de Campo Alto fue descubierta por José Manuel Serrano Esparza en septiembre de 2008 y se informó de dicha ubicación el 19 de mayo de 2010 en artículo publicado en su blog elrectanguloenlamano.blogspot.com el 19 de mayo de 2010.
También se informó del descubrimiento de la ubicación exacta de esta fotografía en la zona de Campo Alto por José Manuel Serrano Esparza en la página 41 del número 242 de la revista FV de Fotografía del año 2015 :


Además, la ubicación exacta de esta segunda foto hecha por Capa en la zona de Campo Alto a cuatro personas, pocos segundos después de la primera en la que aparecen 11 refugiados de Cerro Muriano, es mostrada también con evidencia de foto moderna en la página 181 del libro » Robert Capa en Cerro Muriano, 5 de Septiembre de 1936 : Nacimiento del Moderno Fotoperiodismo de Guerra «, escrito por José Manuel Serrano Esparza el año 2021, promovido por la Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento de Obejo-Cerro Muriano y que fue presentado en el Salón de Actos del Ayuntamiento de Obejo-Cerro Muriano con presencia de la fotógrafa de fama mundial Lisl Steiner, Robert Baldridge (reportero en Europa del New York Times) y Alfonso del Barrio (Director de la Revista FV de Fotografía, la más importante del mundo escrita en español) el 3 de diciembre de 2021 :


Páginas 180 y 181 del libro » Robert Capa en Cerro Muriano, 5 de septiembre de 1936 : Nacimiento del Moderno Fotoperiodismo de Guerra «, escrito por José Manuel Serrano Esparza el año 2021 y cuyo director de proyecto editorial fue Juan José Obrero Castro, en las que se informa de la ubicación exacta de esta foto en un tramo de la vía férrea Córdoba-Almorchón en la zona de Campo Alto.

La imagen fue publicada en el número 445 de la revista ilustrada francesa Vu del 23 de septiembre de 1936, en su zona inferior izquierda.

Esta fotografía es de un dramatismo impresionante.
Esta madre lleva puesto un delantal sobre su vestido, ya que no ha tenido tiempo de quitárselo como consecuencia de la precipitada huida.
Tras ella, a la izquierda de la imagen, podemos ver a una chica muy joven que camina justo delante de su padre y que está mirando a Capa, y detrás de ella se aprecia al marido de la mujer y padre de ambas chicas, vestido de negro, con gorra y que lleva algunas mantas para dormir al aire libre durante la noche. Él también está mirando a Capa.
La mujer no está mirando a Robert Capa. Su mirada está perdida. Sólo quiere avanzar con la mayor rapidez posible hacia el pueblo de El Vacar, debido al gran miedo y angustia que la atenazan, porque teme por las vidas de sus hijas, especialmente la más joven.
Capa percibe claramente que esta joven madre y su niña a la que lleva en brazos caminando a toda velocidad para ponerla a salvo cuanto antes, son las más importantes protagonistas de la imagen.
Y de modo increíble, el fotógrafo consigue captar a esta mujer joven (que encabeza el grupo con sju hija más pequeña en brazos, pese a lo cual supera claramente en potencia y rapidez al caminar a su hija mayor y a su marido, que avanzan tras ella) sin que se percate de su presencia, pese a que presiona el botón disparador de su cámara desde una distancia muy próxima de 5,5 metros, probablemente a f/11.
Es evidente que todos ellos han abandonado su casa en Cerro Muriano y han escapado rápidamente para salvar sus vidas, pero a diferencia de otros refugiados, no han tenido tiempo de llenar grandes fardos con sus más valiosas pertenencias personales
FOTO 6 :

Fotografía hecha por Capa en la que aparecen tres mujeres que visten ropa negra y caminan bajo un sol abrasador.
Dos de ellas (la situada en el centro y la que está a la izquierda) son jóvenes.
La de la izquierda lleva en sus brazos a un bebé muy pequeño, y la del centro lleva en alto, con su mano izquierda, a una pequeña niña rubia de aproximadamente 4 años de edad, mientras que a la vez tiene que hacer un enorme sobreesfuerzo físico para asir el brazo derecho de la anciana que aparece a la derecha de la imagen (probablemente su madre y a la que le faltan dos incisivos superiores) para evitar que caiga al suelo por agotamiento mientras camina.
Es una imagen muy dramática en la que a pesar de la gran proximidad desde la que Capa hace la foto (desde una distancia de aproximadamente 2,75 m), la mujer del centro no ve a Capa, ya que está al borde de la extenuación, tiene los ojos cerrados y su boca mucho más abierta que las otras dos mujeres, porque sus fuerzas empiezan a fallar, el calor es sofocante y está sin resuello.
Esta imagen fue publicada con el crédito Robert Capa en la revista ilustrada francesa Vu del 23 de Septiembre de 1936.
Por el modo en que la luz solar incide sobre la mejilla izquierda de las tres mujeres, al igual que en las personas que aparecen en FOTO 4 Y FOTO 5, creemos que esta foto fue hecha en la zona de Campo Alto.

No obstante, las tres mujeres, que llevan cofia negra sobre la cabeza, aparecen con mucha más calidad de imagen en una de las páginas del número 2 de la revista ilustrada Nova Iberia gran formato 36 x 26 cm de Febrero de 1937, con sus rasgos totalmente discernibles y un fondo con fotomontaje añadido que no tiene nada que ver con el lugar donde Capa hizo la foto, probablemente en la zona de Campo Alto.
FOTO 7 :

Fotografía que aparece en la mitad inferior de las páginas del libro Death in the Making de 1938 y ubicada entre Málaga y Almería según el texto del pie de foto.
Pero dicha información es errónea, porque esta fotografía no fue hecha por Capa entre Málaga y Almería.

Fue hecha por Robert Capa aproximadamente 4 km antes de El Vacar y a una distancia de 8 km de Cerro Muriano.

En imagen aparecen cuatro personas : un hombre joven que usa camisa clara y pantalones, chaqueta y boina oscuras, zapatillas blancas y que lleva a su espalda, colgando de su cuello, a un niño pequeño agotado que no puede caminar más, mientras agarra con su mano izquierda el brazo derecho de la mujer que avanza junto a él (probablemente su madre, vestida con ropa negra, una cofia que le cubre la cabeza y un pañuelo alrededor de su cuello) para ayudarla a caminar.
Por su parte, a la derecha de la imagen se puede ver a una chica de aproximadamente diez años que camina cerca de ellos, igualmente dirigiéndose al norte.
Esta fotografía fue hecha por Capa el 5 de septiembre de 1936 en la zona de Campo Alto, alrededor de las 17:00 h, aproximadamente a 8 km de Cerro Muriano y a unos 4 km de El Vacar, en un tramo de la antigua carretera N-432a Granada-Badajoz en su km 246 próximo a la vía férrea Córdoba-Almorchón, cerca de los cortijos de la Morena y del Chirinero.
Las personas que aparecen en ella son habitantes de Cerro Muriano que escapan del bombardeo del pueblo por la aviación franquista, que se intensificó a partir de las 15:00 h de la tarde de dicho día.
Cuando Capa hace esta foto, todos ellos han caminado aproximadamente 8 km, bajo un sol abrasador, desde que dejaron Cerro Muriano.

Es además una imagen muy interesante desde un punto de vista compositivo, porque Capa renuncia en esta fotografía a hacer un encuadre muy cerrado justo por debajo de los pies del hombre joven con boina que lleva al niño a hombros y la anciana (como era frecuente en su estilo al captar las imágenes), para poder meter en el fotograma a la chica de aproximadamente diez años que camina tras ellos a más velocidad y que está a punto de sobrepasarles.
Y por si ello fuera poco, a increíble velocidad, Capa es capaz de generar una potentísima diagonal descendente izquierda derecha formada por los rostros del hombre joven con boina, la anciana y la chica de unos diez años, en plena sinergia motriz con el pie derecho de cada uno de los tres, que ha sido captado por el fotógrafo en plena trayectoria ascendente, con una admirable precisión al apretar el botón disparador de su cámara, consiguiendo transmitir una gran sensación de movimiento en la imagen, cuyo dramatismo es realzado por las fuertes sombras horizontales de las personas que aparecen en la fotografía y que revelan el asfixiante calor.

Copia vintage 18 x 24 cm sobre papel fotográfico Ilford hecha por Csiki Weisz (laboratorista de Capa y gran amigo suyo) en París a finales de 1936, guardada por Cornell Capa y su mujer Edith Schwartz y donada al ICP de Nueva York.
Los rasgos faciales de las cuatro personas que aparecen en esta foto son mucho más discernibles que la que aparece impresa en el libro mencionado anteriormente.
Una vez más, Capa capta magistralmente un momento significativo impregnado de nerviosismo y stress, ya que tanto el hombre joven (que ha estado ayudando al niño durante once kilómetros, llevándole sobre su espalda, lo cual aumenta mucho su fatiga y sudor mientras camina a pleno sol con una temperatura de 40º C) como la anciana (cuya expresión facial convulsa y preocupada adquiere un intenso dramatismo al estar su zona derecha en sombra ) avanzan en condiciones precarias, con un equilibrio que se irá deteriorando progresivamente.
Deben caminar todavía aproximadamente 4 km más para llegar a El Vacar.
En el negativo original de blanco y negro de 35 mm, el brazo izquierdo y pie derecho de la chica joven aparecen completos, lo cual demuestra una vez más la extraordinaria velocidad de movimientos de Capa hasta aproximarse todo lo posible a las personas a las que fotografía, generando encuadres muy cerrados, algo que es más difícil de conseguir con un objetivo standard de 50 mm que con un angular de 35 mm.
FOTO 8 :

Fotografía hecha por Capa en el kilómetro 244 de la antigua carretera N-432a Granada-Badajoz,

en los Llanos de El Vacar, aproximadamente a 3 km de dicho pueblo.
La encina que aparece a la izquierda del todo de la foto hecha por Capa junto a la antigua carretera (que en 1936 era de tierra compactada), así como el poste de telégrafo, fueron talados después de la Guerra Civil Española.
Capa hace un tiro rápido, con una composición que enfatiza el ritmo al caminar de la anciana que lidera el grupo, y visualmente separada por el poste de telégrafo del chico adolescente que lleva puesto un sombrero típico andaluz y su hermana muy pequeña a la que agarra con su mano derecha.
Una vez más, Capa ha mostrado su soberbia precisión de timing al pulsar el botón disparador de su cámara, captando magistralmente el movimiento tanto en la mujer madura a la izquierda de la imagen y que lleva un gran pañuelo negro para proteger su cabeza de los rayos solares (cuyo pie izquierdo aparece ligeramente desenfocado y trémulo, transmitiendo sensación motriz) como en el chico joven (cuya pierna izquierda está completamente extendida con su pie izquierdo a punto de pisar el suelo, mientras que el derecho está a punto de encontrar apoyo en él).
Aunque el adolescente es mucho más joven que la anciana, Capa se da cuenta de que su velocidad al caminar es más lenta, ya que tiene que adaptar su marcha para adecuarse al ritmo de su hermana (cuyo pie izquierdo aparece elevándose desde el suelo y transmitiendo también sensación de movimiento).

A la izquierda del todo de esta fotografía, hecha por Capa el 5 de septiembre de 1936 en los Llanos de El Vacar he podido descubrir la mano izquierda de Gerda Taro.

Mapa en el que se aprecia el kilómetro 244 de la antigua carretera N-432a en el que Robert Capa hizo la foto de la anciana y el muchacho joven con su hermana pequeña en los Llanos de El Vacar, a unos 3 km de dicho pueblo y a aproximadamente 800 metros del Cortijo de Campo Alto.
Razones para la aparición de la mano izquierda de Gerda Taro en la imagen :

Obviamente, la aparición de la mano izquierda de Gerda Taro a la izquierda del todo de la fotografía es algo fortuito y no intencionado por parte de Capa en el momento en que capta la imagen.
Y ello obedece a varios factores fundamentales que confluyen a la vez :
A) Desde el 5 de Agosto de 1936 en que ambos llegan a España, Gerda Taro está constantemente cerca de Capa cuando éste hace fotos, puesto que la fotoperiodista alemana de origen judío está empezando y Capa lleva ya cuatro años como fotógrafo profesional desde que hiciera el reportaje del discurso de León Trotsky en el Palacio de los Deportes de Copenhague (Dinamarca) el 27 de noviembre de 1932.
Gerda Taro, mujer de gran inteligencia e intuición, además de pareja sentimental de Capa, es plenamente consciente del enorme talento de éste como fotógrafo y por ello, deja durante 1936 (se independizará profesionalmente en 1937) que sea el fotoperiodista húngaro quien haga la mayoría de las fotos, mientras que ella, además de realizar fotografías, le acompaña funcionando como agente comercial y representante de las imágenes realizadas por Capa, ámbito muy cimentado gracias a su gran amistad con Maria Eisner (directora de la agencia Alliance Photo en París, la más importante de Europa en esos momentos junto con Dephot Berlin, cuyo director era Simon Guttmann), de la que llevaba siendo asistente desde octubre de 1935, con un sueldo mensual de 1200 francos.
Taro ha estado haciendo fotos en España desde mediados de agosto de 1936 con una cámara Réflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm hasta pocos días antes del 5 de septiembre de 1936, pero los indicios apuntan claramente a que o bien se quedó sin rollos de película de 120 o se rompió (algo que ocurría con bastante frecuencia en esta cámara) el muy delgado y frágil cable de metal que va por debajo del panel superior de la cámara y del que dependían tanto el armado del obturador como el avance de película, por lo que el 5 de septiembre de 1936 no hizo fotos ni en la zona de Cerro Muriano ni entre Cerro Muriano, la antigua Estación de Tren de Obejo y El Vacar.
Por ello, dicho 5 de septiembre de 1936, Gerda Taro estuvo en todo momento acompañando a Capa, y observando desde muy cerca cómo hacía las fotos, porque sabía que podía aprender mucho de él, que en esos momentos tenía más experiencia.
Incluso cinco meses después, en Febrero de 1937, cuando la fotoperiodista alemana había comenzado a simultanear el uso de la Reflex Korelle de formato medio 6 x 6 cm (cuyos rollos de película 120 permitían hacer sólo 12 fotografías y con la que capta imágenes en Almería de refugiados procedentes de Málaga, de marineros a bordo del acorazado Jaime I y de soldados republicanos) con una Leica II Model D reconvertida a Leica III (capaz de exponer 36 fotogramas) con la que hace fotografías en la zona de la Ciudad Universitaria y el Parque del Oeste de Madrid,

Como consecuencia del error de paralaje de la cámara Leica telemétrica del fotógrafo húngaro, Gerda Taro aparece accidentalmente a la derecha de una imagen en la que Capa fotografía a un suboficial de las Brigadas Internacionales con fusil, gorra militar y botas de campaña bajando unas escaleras en la zona de trincheras de la Ciudad Universitaria de Madrid. Gerda Taro, aparentemente distraída, está en realidad atenta a como Capa hace la foto.

Y algo parecido ocurrió el 5 de septiembre de 1936 en esta foto hecha por Capa en los Llanos de El Vacar, a unos 3 km de dicho pueblo.
Antes de que Capa haga la foto, Gerda Taro está de pie, con la mano izquierda apoyada en la encina y esperando la llegada de los tres refugiados que caminan hacia ellos.
Pese al enorme calor (unos 40º C de temperatura), Taro lleva puesta una chaqueta negra de manga larga, intentando pasar lo más desapercibida posible, pero a la vez mirando a Capa para ver como hace la foto a la anciana, al chico joven de unos dieciséis años y a la niña pequeña de aproximadamente cuatro años, que están a punto de llegar a la altura de Capa.
B) Gerda Taro ha hecho todo lo posible para no aparecer en la foto, sobre todo para no desviar la atención de los tres refugiados, de pie, quieta, con su mano izquierda sobre la encina y muy cerca del lugar por el que tienen que pasar las tres personas que avanzan caminando hacia ellos, intentando que si la ven el grado de desviación de sus miradas sea el mínimo posible, conocedora de que Capa siempre intenta sorprender a las personas a las que fotografía.

Capa se ha situado a unos 6 metros de distancia, en perpendicular, con respecto al punto por el que pasarán los tres refugiados de Cerro Muriano.
No puede acercarse tanto como querría y es costumbre en él, ya que compositivamente y a gran velocidad, decide meter en el encuadre el alto poste de telégrafos (incluyendo su zona superior y los cables) para que domine la zona central de la imagen y que separe a la anciana y el chico joven con su hermana pequeña que avanzan tras ella.
Capa tiene los cinco sentidos puestos en hacer una foto con el mayor dinamismo posible, y aprieta el botón disparador de su Leica II (Model D) telemétrica acoplada a un objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5 con su impresionante precisión en el timing, captando el pie izquierdo de la anciana y la pierna y pie izquierdos del muchacho en pleno movimiento, confiriendo a la imagen una notable motricidad.
Asimismo, Capa, siempre atento incluso a los más pequeños detalles que marcan la diferencia, percibe que la anciana camina con mayor velocidad y potencia que el chico joven y su hermana muy pequeña que avanzan tras ella, ya que el chico de unos dieciséis años tiene que ir al ritmo de la niña, por lo que la imagen posee mucho más dramatismo del que pudiera parecer en un principio, ya que el muchacho está en todo momento con el stress de poder seguir de cerca a la anciana (probablemente su abuela) y a la vez no forzar la marcha de su hermana muy pequeña para evitar su agotamiento, ya que les faltan todavía unos 4 km de caminata a pleno sol para llegar hasta El Vacar.
C) Es un tiro muy instintivo y rápido, con la cámara probablemente configurada a f/11 (de ahí la gran profundidad de campo de la imagen) y una velocidad de obturación relativamente lenta (Capa utilizó película de blanco y negro Eastman Kodak Panchromatic con sensibilidad Weston 32, equivalente a ISO 40) que hace que la mano izquierda de la anciana (que camina a mayor velocidad que el chico y su hermana pequeña) aparezca trémula y con sensación de movimiento.
Así pues, la enorme concentración de Capa en los tres refugiados de Cerro Muriano que caminan hacia la izquierda de la imagen y la velocidad con la que dispara su cámara, hacen que no se dé cuenta de la presencia de la mano de Gerda Taro a la izquierda del todo de la imagen, algo en lo que también influye el error de paralaje del visor directo de la cámara telemétrica, independiente del objetivo, y que hace que el fotógrafo vea en el encuadre algo menos de superficie de imagen que la que realmente capta, especialmente si hace las fotos desde distancias cortas.

Por otra parte, el reencuadre selectivo de la zona derecha de la imagen incluyendo el chico joven de unos dieciséis años y a su hermana pequeña de aproximadamente cuatro, permite corroborar la increíble precisión en el timing y capacidad de percepción de los más pequeños detalles por parte de Capa, que ha conseguido plasmar el pie izquierdo del muchacho en movimiento y con el talón apoyado sobre el terreno, en contraste con el pie izquierdo de la niña, también en movimiento y cuya zona delantera es la que está tocando el suelo.

Y el reencuadre selectivo aún mayor permite verificar algo ya visible en la imagen completa : a diferencia de la anciana y el muchacho (que han sido captados por sorpresa, sin que detecten la presencia del fotógrafo), la niña pequeña ha girado la cabeza y está mirando a Capa.
FOTO 9 :

Foto hecha por Capa en Los Llanos de El Vacar, pocos segundos después de la FOTO 8 a un grupo de seis personas de diferentes edades, que caminan hacia la izquierda de la imagen y se dirigen hacia El Vacar.

En mitad de la imagen se aprecia claramente una torre de luz hecha de cemento y próxima a la antigua carretera a través de la cual caminan los refugiados de Cerro Muriano hacia el pueblo de El Vacar.


Esta imagen fue captada a muy pocos metros de la FOTO 8,

tal y como demuestra el reencuadre selectivo de una gran encina ubicada a la derecha del todo de dicha FOTO 8.

que es la misma encina que aparece en el centro de la FOTO 9.


A pesar del calor sofocante con una temperatura de 40º C, tanto la mujer de aproximadamente 50 años de edad como el hombre de unos 20 años que encabezan el grupo, llevan gruesas mantas para pasar la noche al aire libre, mientras que tras ellos hay dos chicas de aproximadamente doce años de edad que caminan también a gran velocidad huyendo de Cerro Muriano.
La última persona visible en la fotografía es una mujer joven que usa un gorro blanco sobre la cabeza para protegerse de los rayos solares y que lleva a su bebé en brazos.
FOTO 10 :

Fotografía en la que aparece una mujer joven montada sobre una mula y llevando a su bebé en brazos, mientras agarra un gran paraguas para protegerse tanto a ella como especialmente al bebé de los rayos solares.
En la zona inferior izquierda de la imagen aparece un perro que avanza con la lengua fuera, a causa del gran calor, con una temperatura de 40º C.

La imagen fue hecha por Robert Capa con su cuerpo orientado hacia la Estación de Tren de Obejo y Cerro Muriano en este punto de la antigua carretera N-432a que describía una curva antes de proseguir su trazado por debajo del moderno puente de cemento, que en 1936 no existía, que hay muy cerca de la antigua casilla del paso a nivel de la vía férrea Córdoba-Almorchón próxima al pueblo de El Vacar.
La ubicación de esta fotografía fue descubierta por Juan José Obrero Castro en 2023.
Todo el terreno visible en imagen era llano hace 87 años y la mitad del paisaje al fondo oculto por la base derecha de cemento del puente era visible.


Fotografía moderna en color hecha desde el otro lado del puente, con orientación hacia la Estación de Tren de Obejo y El Vacar. El tramo de pendiente descendente hacia la derecha visible en la imagen captada por el fotoperiodista húngaro está hoy en día tapado por la muy abundante vegetación y árboles existentes hoy en día y que en 1936 no existían.

Antigua casa del paso a nivel de la vía férrea Córdoba-Almorchón muy cerca del puente de cemento. Está a muy pocos metros del lugar desde el que Robert Capa hizo la foto a la mujer montada sobre una mula y llevando un paraguas para proteger a su bebé de los rayos del sol.

Esta fotografía, cuya autoría y ubicación eran desconocidas, aparece en una de las páginas del libro The Spanish People´s Fight for Liberty, compilado por A. Ramos Oliveira y publicado en 1937 por el Departamento de Prensa de la Embajada Española en Londres, sin que se indique el autor ni el lugar donde fue hecha.
La joven madre está escapando con su bebé del ataque aéreo de la aviación franquista sobre Cerro Muriano, ha recorrido unos 11 km y está cerca del puente elevado próximo a la casa del paso a nivel de la línea Córdoba-Almorchón situado unos 3 km antes de llegar a El Vacar.
La gran cantidad de luz generada por el intenso sol de Andalucía del momento, con una temperatura de 40º C, permite a Capa seleccionar probablemente f/11, obteniendo una gran profundidad de campo, con nitidez desde el perro situado en la mitad inferior izquierda de la imagen hasta el horizonte en el que se aprecia la ligera pendiente de un pequeño cerro tapado por la mula y la mujer.

La imagen es mucho más dramática de lo que pudiera parecer en un principio.
Capa plasma una escena con encuadre vertical y repleta de stress, ya que la cincha de la mula cuelga sin ningún control a la izquierda del animal y va tocando el suelo.
Ésto significa que la madre está controlando en todo momento y con enorme esfuerzo la dirección de la mula con las piernas, ya que tiene que agarrar con su mano derecha el paraguas para proteger a su bebé de los rayos solares, mientras lo apoya sobre su antebrazo derecho, pero para evitar que caiga al suelo tiene que sujetar a la criatura también con su brazo izquierdo, por lo que no puede utilizar sus manos para controlar al animal.
Por otra parte, una vez más, la precisión en el timing por parte de Capa al, apretar el botón liberador del obturador de su cámara es impresionante, ya que capta al perro asfixiado de calor y con la pata izquierda levantada en pleno avance, mientras la pata derecha de la mula aparece adelantada y la trasera izquierda levantada en pleno movimiento, con lo, que el fotógrafo consigue generar una gran sensación motriz.
Por otra parte, el dramatismo de la escena es enfatizado por el lento caminar de la mula, ya que ambas alforjas van llenas hasta los topes con todos los objetos y pertenencias personales que la mujer ha podido salvar.
FOTO 11 :

Fotografía hecha por Capa desde el interior de un coche de prensa a dos familias de refugiados el 5 de septiembre de 1936 en el tramo de la antigua N-432a aproximadamente 300 metros antes de llegar a una venta antigua, que es la casa visible al fondo a la derecha de la imagen y que estaba aproximadamente 70 metros antes de llegar a la Estación de Tren de Obejo, viniendo desde El Vacar con dirección a Cerro Muriano.


Pudimos encontrar la ubicación de esta foto y de la mencionada Venta Antigua, situada a la derecha de la antigua carretera N-432a Granada-Badajoz, en dirección hacia Cerro Muriano, a muy pocos metros de la Estación de Tren de Obejo, en el mapa militar editado por la sección cartográfica del Ejército en Marzo de 1939 :

Reencuadre selectivo del mapa militar de 1939 en el que se indica el lugar donde Robert Capa hizo la foto, aproximadamente a 300 metros de la Venta Antigua, que estaba a la derecha de la antigua carretera N-432a Granada-Badajoz (dirección Cerro Muriano) a unos 70 metros de la Estación de Tren de Obejo.

Mapa militar editado en marzo de 1939 por la Sección Cartográfica del Ejército.
Los dos fotoperiodistas van muy bien acreditados : Capa con un carnet de prensa de la revista Vu y Gerda Taro con otro de Regards. Ambas publicaciones francesas son en esos momentos dos de las mejores revistas ilustradas del mundo.

Además, llevan otro pase de prensa firmado por Marie Jeanne Eisner, Directora de Alliance Photo, la más importante agencia fotográfica internacional de la época junto con Dephot Agency en Berlin, dirigida por Simon Guttman.

El coche avanza despacio a la derecha de la carretera N-432a (hecha entonces con arena compactada) porque dos familias (la joven pareja que lidera el grupo con tres hijos muy jóvenes — especialmente el más pequeño, al que lleva su madre agarrado de la mano — y una chica pequeña, mientras que el marido camina tras ellos, y una segunda madre detrás del hombre con ropa blanca, que está llevando en alto a su bebé con su brazo izquierdo mientras agarra con su mano derecha a su otro hijo de aproximadamente tres años, ayudándole a mantener el equilibrio durante la marcha) están caminando en dirección contraria al coche, huyendo de los combates.
Detrás de ellos hay un pequeño autobús aparcado, capturado dos meses antes, al principio de la Guerra Civil Española, por milicianos de la CNT y la FAI de Alcoy, dos de los cuales caminan hacia la derecha de la imagen y esperan con ansiedad el momento de la huida, porque existe un gran temor a las feroces tropas marroquíes de Tabor de Regulares, caracterizadas por sus rapidísimos movimientos envolventes y su lucha despiadada con bayoneta calada.
Esta vez, Capa percibe que no va a poder acercarse todo lo posible a estas personas a las que desearía fotografiar desde muy cerca, con un encuadre muy cerrado y los bordes superior e inferior de la imagen cerca de sus cabezas y pies, con su habitual estilo de fotógrafo instintivo, siempre luchando por estar en el momento y lugar adecuados.
Se da cuenta de que si baja del coche, todos los miembros de las dos familias detectarán su presencia, mirarán a la cámara y la foto no será buena.

Ese es el motivo por el que Capa decide sacar la mitad del cuerpo y la cabeza por fuera de la ventana izquierda trasera del coche y dispara a pulso, probablemente a f/8, lo mejor que puede.
A pesar de la gran profundidad de campo obtenida, la imagen dista de ser perfecta desde un punto de vista técnico, y las personas que aparecen en ella están ligeramente desenfocadas (especialmente desde la zona central de la imagen hasta el borde derecho) a causa de la estresante e incómoda posición desde la que Capa hace la foto, sentado en el interior del coche y asomando sus manos y cámara por fuera de la ventana trasera izquierda del vehículo.
Pero no importa, porque la perfección técnica de las imágenes en este tipo de fotoperiodismo de guerra no es el factor clave, sino los instantes definitorios captados y los mensajes transmitidos.
Porque Capa genera con sus imágenes — que constituyen recuerdos tangibles de los acontecimientos, vividos — un fiel y emotivo relato visual de lo que está ocurriendo.
Y a diferencia de una cámara réflex en la que la imagen desaparece momentáneamene el presionar el botón disparador, con una cámara telemétrica que carece de espejo (independientemente de la marca que sea), el fotógrafo goza de una visión ininterrumpida durante el acto fotográfico, por lo que puede ver exactamente lo que capta.
Se percibe también que Capa siente una gran pasión por la fotografía y que por encima de consideraciones técnicas, lo más importante para él es conseguir hacer las fotos en los momentos más significativos, algo de enorme trascendencia, porque dichas imágenes llegaban a millones de personas de todo el mundo a través de las revistas ilustradas, al no existir todavía la televisión en aquella época.

Podemos ver encabezando el grupo al padre y a la madre (vestidos con ropa blanca) de los cuatro niños (tres chicos muy jóvenes y una chica pequeña, que caminan descalzos), mientras detrás de ellos otra madre está caminando con dificultad, haciendo un gran esfuerzo, porque debe sujetar a su bebé contra su hombro izquierdo con su brazo y mano izquierdos, ya que tiene que agarrar a su otro hijo (también muy joven, de aproximadamente tres años de edad) con su brazo derecho, ayudándole a mantener el equilibrio mientras camina.
Esta imagen es mucho más dramática de lo que pudiera parecer a primera vista, porque Capa se ha dado cuenta de que la madre que lidera el grupo, impulsada por su enorme deseo de salvar a sus hijos, está caminando más rápido que su joven marido.
Este hecho, en simbiosis con las condiciones muy duras en las que la segunda mujer está caminando arduamente, sintetizan una imagen muy significativa que muestra claramente la terrible odisea que tuvieron que sufrir los refugiados de Cerro Muriano aquel 5 de septiembre de 1936, hace 84 años, para cubrir 12 km caminando bajo un sol abrasador hasta llegar a El Vacar.
Por otra parte, cuando Capa presiona el botón disparador de su cámara y hace la foto, el guardabarros izquierdo del coche, que ocupa la esquina inferior derecha de la fotografía, aparece desenfocado, porque está cerca de la distancia mínima de enfoque del objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5 acoplado a su Leica II (Model D) y fuera de la zona de nitidez.
Es cierto que esta vez Capa no ha podido hacer la foto sorprendiendo a todas las personas que aparecen en ella ni pasar desapercibido, algo que era una de sus mayores prioridades, porque el tamaño del coche ha llamado la atención de tres de las nueve personas, que han detectado su presencia : la madre que encabeza el grupo llevando una enorme cesta (con la mayoría de sus pertenencias personales que ha podido salvar) colgando de su brazo doblado, el segundo niño de la izquierda y la chica pequeña junto a él.
Pero no es menos cierto que Capa ha podido captar un instante muy significativo y dramático que plasma fielmente el horror de cualquier guerra y las consecuencias que tiene, especialmente en la población civil que la padece.

Capa probablemente disparó a f/8, diafragma que utilizó en un alto porcentaje de sus imágenes aquel 5 de septiembre de 1936 para garantizar toda la nitidez posible con una buena profundidad de campo (a pesar de la muy baja sensibilidad de la película de blanco y negro dentro de su cámara), sacando ventaja de la muy buena luz solar.
De todos modos, tal y como se explicó anteriormente, todas las personas que aparecen en imagen están ligeramente desenfocadas (excepto el niño pequeño que camina a la izquierda del todo de la fotografía, que avanza sujetando una manta negra con su brazo izquierdo para dormir al aire libre), porque la estabilidad de disparo con el fotógrafo inclinado como puede sobre la base de la ventana trasera izquierda del coche no es la más deseable.

Esta estética vintage ligeramente desenfocada de las fotos hechas con cámaras telemétricas formato 24 x 36 mm con montura de rosca LTM39 durante los años treinta, cuarenta y primera mitad de los cincuenta, confiere a las imágenes un aspecto retro único e impregnado de notable belleza.
FOTO 12 :

Fotografía publicada en la zona superior izquierda de la portada de la revista francesa L´Ordre du Jour de Agosto de 1937, junto con otra foto que aparece a la derecha y que fue hecha por Gerda Taro en Almería en Febrero de dicho año.
El negativo original formato 24 x 36 mm de esta fotografía fue enviado por María Eisner (Directora de la Agencia Fotográfica Alliance Photo en París), y a partir de él, siluetearon los contornos de las personas que aparecen en imagen.


Fotografía hecha por Robert Capa aproximadamente a 300 metros antes de llegar a la Estación de Tren de Obejo, en dirección hacia Cerro Muriano.
FOTO 13 :

Fotografía hecha por Robert Capa aproximadamente 300 metros antes de llegar a la Estación de Tren de Obejo, en dirección hacia Cerro Muriano.

Se aprecia perfectamente que tras hacer la primera foto frontal de este grupo de personas, Robert Capa se mueve rápidamente hacia la derecha y les hace esta segunda foto desde mucho más cerca, situado en mitad de la antigua carretera N-432a.

Foto hecha por Robert Capa y cuya autoría era conocida desde los años noventa en que fue desvelada por Cornell Capa durante una exhibición sobre su hermano Robert Capa en Japón, país donde siempre fue muy admirado (la estrecha relación de Capa con Japón se inició en 1934 cuando conoció en París a Seichi Inoue — fotógrafo de la editorial Mainichi — y a Hiroshi Kawazoe — gran promotor de intercambios culturales entre el país del sol naciente y Europa — con los que entabló una sincera amistad, hasta que en 1954 la editorial Mainichi invitó a Capa a una estancia de cinco semanas en Japón durante el mes de abril y la primera semana de mayo de dicho año, proporcionándole varias cámaras telemétricas Nikon S formato 24 x 34 mm con objetivos Nikkor-S.C para que hiciera fotos que ilustraran la nueva revista Camera Mainichi que querían lanzar al mercado).

En mitad de la imagen hay una joven madre que usa ropa blanca y alpargatas, lleva a su bebé en brazos y agarra con su mano derecha un sombrero de paja muy gastado por el uso y con un agujero.
A su derecha, van caminando dos hombres : uno tiene aproximadamente 20 años de edad y lleva sobre su espalda, apoyada sobre su hombro izquierdo, una pesada mochila con pertenencias personales, y otro que parece ser de mayor edad lleva un gran saco sobre su hombro izquierdo y ha sido captado por Capa (siempre atento a los pequeños detalles que marcan la diferencia), mientras se ajusta el sombrero de paja para evitar que el sol incida sobre su cara.
En la mitad derecha de la imagen, detrás de la mujer y los dos hombres que lideran el grupo (la mayoría de ellos pertenecen probablemente a la misma familia) hay varias personas más caminando : una chica adolescente ataviada con vestido claro y que agarra el mango de un cubo metálico con un pequeño gato en su interior, un hombre de aproximadamente 30 años que lleva una caja hecha de mimbre llena de pertenencias personales sobre su cabeza, y una mujer que camina junto a él, de la cual sólo pueden vislumbrarse su pierna izquierda, hombro derecho y la mitad de la cabeza.
Atrás del todo, en la esquina derecha de la imagen, una chica de aproximadamente diez años de edad camina mientras lleva a su hermano derecho de la mano.

Estación de Tren de Obejo en el año 2008. Perteneciente a la vía férrea Córdoba-Almorchón, fue fundada en 1873. Una parte de los refugiados de Cerro Muriano caminaron a través de las vías en dirección a El Vacar, mientras que otros avanzaron a través de la antigua N-432a que está aproximadamente 20 metros detrás de la estación.

Antonio Sastre Candelario, famoso albañil de Cerro Muriano, junto a la Estación de Tren de Obejo en 2008. Dicho año, me explicó que supo por algunos ancianos del pueblo mayores que él que el 5 de septiembre de 1936 algunos de los refugiados de Cerro Muriano que huyeron del pueblo durmieron dentro de la estación de Tren de Obejo y sus alrededores (proseguirían su marcha hacia El Vacar al día siguiente), mientras que la mayoría continuaron caminando a pie en una durísima marcha hasta El Vacar y Villaharta.

Primer plano de uno de los raíles de la vía férrea Córdoba-Almorchón junto a la Estación de Tren de Obejo en 2008. El nivel de emoción puede llegar a ser indescriptible al recordar que una parte de los refugiados de Cerro Muriano pasó caminando a través de este punto el 5 de septiembre de 1936.

FOTO 14 :

Fotografía amablemente enviada a jmse por Frank Albrecht, uno de los más importantes anticuarios de Alemania, coleccionista de copias vintage originales y dueño de Antiquariat Frank Albrecht en Schriesheim (Alemania).

Foto hecha por Capa a aproximadamente 200 metros de la Estación de Tren de Obejo,

en dirección hacia Cerro Muriano, alrededor de las 17:00 h de la tarde, desde un ángulo ligeramente diagonal derecho y a una distancia de aproximadamente 2 metros.

En esta imagen podemos ver de izquierda a derecha a una mujer ataviada con un vestido de campesina muy desgastado (lleno de manchas y una costura rota visible de cintura para abajo) con diseño de pequeños cuadrados y cuyas mangas están subidas, que lleva en sus brazos al más joven de sus hijos, una niña de aproximadamente 1 año (vestida con una pequeña prenda blanca que cubre la mitad superior de su cuerpo y tiene varios botones en la zona de la espalda), cuya zona interior de las rodillas es agarrada por su madre con su brazo derecho, mientras sujeta sus nalgas con su mano izquierda para poder mantener un precario equilibrio, momentáneamente algo reforzado por el brazo derecho de la niña muy pequeña, que se aferra defensivamente al cuello de su madre lo mejor que puede.
Esta es una fotografía muy representativa de Robert Capa, que proyecta en sus imágenes una mirada empática y compasiva hacia los seres humanos a los que fotografía.
No es un simple observador de lo que ocurre, sino que se involucra con los protagonistas de sus imágenes (cuya difícil situación afecta a su sensibilidad) y a quienes intenta realzar todo lo posible, captándoles con gran respeto y discreción.
Imágenes como ésta revelan claramente la gran pasión que siente Capa por la fotografía, como ama a la gente, el modo en que lucha por plasmar la esencia de los momentos decisivos, y que las imágenes no las hace la cámara (sea de la marca que sea), sino el fotógrafo.

A causa de lo precipitado de la huída y el pánico generado por la explosión de las bombas dentro del pueblo y el miedo a ser alcanzados por las tropas marroquís, esta mujer ha abandonado Cerro Muriano con lo puesto, sin tener siquiera tiempo para poner un pañal a su extremadamente joven hija, ni tampoco un par de zapatos.
La expresión facial de la angustiada madre, que teme por la vida de su niña muy pequeña, es desgarradora. Está totalmente concentrada en salvar a su pequeña hija lo antes posible, y Capa se da cuenta, haciendo la foto desde una distancia increíblemente corta, mientras la madre huye con miedo en su rostro, de tal modo que no está mirando a la cámara cuando Capa la fotografía.
Pueden verse dos dedos de la mano de la hija pequeña colgando a la izquierda de sus nalgas, porque la pequeña niña está ya muy cansada y no tiene energía para levantar su brazo y mano izquierdos y aferrarse con ellos al cuello de su madre.

Por otra parte, en la imagen se aprecia a cinco personas más :
– Un chico de aproximadamente 9 años, visible a la derecha del todo de loa fotografía, que es hijo de la mujer que lidera el grupo llevando en brazos a su niña de aproximadamente 1 año de edad que va semidesnuda.
Lleva puesta una camisa oscura de manga larga, casi totalmente abierta (rodeada en su parte superior por una cuerda gruesa con varios nudos en el centro), muy desgastada y a la que le faltan algunos botones, y hay muchas manchas visibles en su mitad superior izquierda, porque en aquella época, las condiciones de trabajo en el campo eran muy duras, con jornadas laborales entre 12 y 14 horas de sol a sol y mínimos pagos de mera supervivencia por parte de terratenientes que poseían la mayoría de las tierras, así como una dieta de baja calidad, caracterizada sobre todo por la ausencia de proteínas.
Un contexto en el que además, los niños generalmente trabajaban en el campo desde que tenían ocho años de edad, ayudando a sus familias, y la falta de recursos económicos hacía que con frecuencia (excepto los Domingos) todos los miembros de las familias campesinas tuvieran que usar la misma ropa y calzado a diario (con el subsiguiente deterioro acelerado de los mismos), por lo que las madres (que se casaban muy jóvenes y a menudo tenían su primer niño entre los 18 y 22 años), después de realizar las labores del campo, tenían que estar constantemente lavando la ropa y cocinando, de tal manera que la jornada laboral real de las mujeres campesinas de la época era de aproximadamente 16-17 horas al día, y terminaban exhaustas, envejeciendo rápidamente tras cumplir los 30 años de edad.
– Justo detrás del chico de aproximadamente nueve años, aparece una chica de alrededor de 5 años, que es su hermana y camina agarrando con su mano izquierda la mano derecha de su hermano. Ella lleva puesta una camiseta de manga corta.

El tiro de Capa es muy rápido, tras elegir diafragma f/3.5 a plena abertura y enfocando sobre la madre que va al frente del grupo y lleva en brazos a su hija muy pequeña de aproximadamente 1 año de edad, convirtiéndola en el personaje más importante de la fotografía y dejando el fondo fuera de foco.
– Al fondo y ya fuera de foco, se puede ver a otra joven madre vestida totalmente de blanco y que lleva entre sus brazos a su hijo muy pequeño de aproximadamente 1.5 años de edad, vestido también con ropa blanca y a quien su madre ha tenido algo de tiempo para ponerle apresuradamente un pañal y un par de zapatos.
Esta mujer lleva en brazos a su hijo más joven de modo similar a la mujer que encabeza el grupo, agarrando al niño muy pequeño, asiendo su muslo derecho con su mano izquierda y asiendo sus nalgas con su mano derecha, en un equilibrio todavía más inestable, con riesgo de caída, porque la fatiga ha hecho que este niño de aproximadamente 1.5 años de edad no tenga fuerzas para aferrarse al cuello de su madre con ninguno de sus dos brazos y manos.
Es un tipo de fotografía en la que la excelencia de la imagen desde un punto de vista técnico con respecto a nitidez, contraste, dirección y calidad de luz, etc, desempeña un papel secundario, siendo lo importante estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, acercarse al máximo posible a las personas fotografiadas, elegir el instante más definitorio para presionar el botón disparador de la cámara pasando desapercibido y conseguir la foto.

Esta fotografía aparece también en tamaño 15,5 x 23 cm en una de las páginas del libro Death in the Making de 1938, editado por Covici Friede, New York, con el titular En la carretera de Málaga y el pie de foto » Huyen de las tropas rebeldes. Y dejan todo atrás, todo salvo lo más preciado «. Pero ambas cosas son erróneas, porque esta foto no fue hecha en la carretera a Málaga en 1937, sino aproximadamente 200 metros antes de llegar a la Estación de Tren de Obejo, viniendo desde El Vacar en dirección hacia Cerro Muriano.
Pero se trata de un reencuadre selectivo de aproximadamente el 50%, que fue hecho por el editor fotográfico de la editorial Covici-Friede de Nueva York a partir de una copia fotográfica en papel Ilford tamaño 18 x 24 cm, eliminando la mitad derecha de la imagen en la que aparecen una mujer con un niño en brazos al fondo, un niño de aproximadamente 9 años, su hermana pequeña de alrededor de cinco años y una chica tras ellos, tocando el borde derecho del fotograma, con lo cual se produjo una notable merma en la calidad de imagen, a diferencia de la foto original completa,

que tiene muy buena calidad de imagen.

Reencuadre selectivo de película cinematográfica de blanco y negro Eastman Kodak Nitrate Panchromatic formato 24 x 36 mm utilizada por Robert Capa en Cerro Muriano y sus alrededores el 5 de septiembre de 1936.
La bellísima estética de imagen vintage de las importantísimas fotografías hechas por el fotógrafo húngaro a los refugiados de Cerro Muriano el 5 de septiembre de 1936 emana en gran medida de ser una emulsión química con abundantes haluros de plata y la admirable simbiosis entre su grano apreciable y la definición de los contornos optimizada por el uso de revelador clásico Agfa Rodinal, que potencia la acutancia, es decir, la sensación visual de nitidez.

Una estética de imagen vintage que en esta FOTO 14, en eficaz sinergia con el viñeteado (visible especialmente en la esquina superior derecha) generado por el objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5 al ser utilizado por Robert Capa a plena abertura para enfatizar a la mujer principal protagonista de la imagen visible a la izquierda mientras lleva a su hija bebé semidesnuda en brazos, genera un fondo desenfocado y confiere a la imagen un gran carácter.
FOTO 15 :

Fotografía hecha por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936 aproximadamente 200 metros antes de llegar a la Estación de Obejo, viniendo desde El Vacar, con dirección hacia Cerro Muriano,


aproximadamente a las 17:00 h de la tarde,

en la que se ve a una mujer que avanza tan rápido como puede, pero con gran dificultad y esfuerzo, llevando con su brazo izquierdo un petate a cuadros muy grande, casi tres veces más ancho que su cuerpo, y muy pesado, con las pertenencias personales que ha podido salvar.
Acaba de limpiarse el sudor de la zona derecha de su sien y barbilla con la mano derecha, y su boca aparece entreabierta, porque empieza a perder el resuello.
Su expresión facial refleja abundante miedo y mira a Capa desconcertada.
Tras ella, se puede ver un poste de telégrafo.
La mujer suda con profusión y se dirige hacia El Vacar caminando a través de la antigua carretera N-432a.
Cabe destacar que esta mujer aparece también en otra fotografía hecha por Hans Namuth / Georg Reisner aproximadamente 2 km detrás, en lo que es hoy en día la calle Acera Eucaliptos, Los Llanos del Conde, con el mismo petate a cuadros agarrado con su mano izquierda y colgando de su hombro izquierdo.
Pero unos 2 km después, en esta foto que le hace Capa, esta mujer, ya visiblemente agotada y sudando a mares, ha cambiado la posición de dicho petate y lo sujeta con su brazo izquierdo, apoyándolo sobre su cadera izquierda.
FOTO 16 :

Fotografía vertical hecha por Capa el 5 de septiembre de 1936, alrededor de las 17:00 h de la tarde,

aproximadamente a 200 metros antes de llegar a la Estación de Tren de Obejo, viniendo desde El Vacar en dirección hacia Cerro Muriano.
Vemos a un joven padre que camina sujetando entre sus brazos a su hija de aproximadamente tres años de edad, que lleva un pequeño lazo negro sobre su cabeza.
La chica muy pequeña ha girado la cabeza y está mirando a Capa, sonriéndole, mientras que detrás de ambos, visible a la izquierda de la imagen, hay una mujer (probablemente la esposa del padre) que camina con la misma dirección.
Al fondo a la derecha del todo hay dos hombres fuera de foco que parecen haber parado para descansar.
Antes de hacer la foto, Capa se ha dado cuenta de que el hombre va vestido con un pijama, porque el bombardeo del pueblo de Cerro Muriano le sorprendió echando una siesta durante la sobremesa, por lo que el fotógrafo elige la máxima abertura f/3.5 para darle a él y a su hija pequeña todo el protagonismo posible, y dispara desde una distancia muy próxima.
SEIS FOTOGRAFÍAS MÁS DE REFUGIADOS DE CERRO MURIANO HECHAS POR ROBERT CAPA DURANTE LA MAÑANA DEL 5 DE SEPTIEMBRE DE 1936
Además de las dieciséis fotos mostradas anteriormente y hechas por Robert Capa en Cerro Muriano y sus alrededores entre aproximadamente el mediodía y las 17:30 h de la tarde del 5 de septiembre de 1936, hay seis fotos más que fueron captadas por el fotógrafo húngaro durante la mañana de dicho día.
En la página web del ICP de Nueva York se dice que estas seis fotografías (cinco que aparecen en dicha página y una cuya autoría por Capa fue descubierta por nosotros en el libro The Spanish People´s Fight for Liberty, escrito por A. Ramos Oliveira, y publicado en 1937 por el Departamento de Prensa de la Embajada Española en Londres) fueron hechas en la zona de Cerro Muriano.
Siguiendo tal premisa, los dos únicos lugares de Cerro Muriano donde pudieron ser hechas estas fotos fueron o bien justo antes de llegar al Cortijo de Villa Alicia o en la rotonda de la zona sur del pueblo próxima al restaurante Los Pinares, ya que desde ambos sitios se ve la pendiente de Torreárboles que coincide enormemente con la pendiente que se aprecia en las fotos 17 y 18 que veremos seguidamente.
Sea como fuere, si estas seis fotografías hubieran sido hechas en otro sitio más alejado de Cerro Muriano, lo verdaderamente importante es que las personas que aparecen en dichas imágenes son refugiados de Cerro Muriano captados mientras huyen de la guerra, y es la terrible marcha a pie, bajo un sol abrasador, de dichos habitantes de Cerro Muriano, la que determina todo ese 5 de septiembre de 1936.
Es decir, estas seis fotografías son también patrimonio de la Historia de Cerro Muriano y de la Humanidad :
FOTO 17 :

Fotografía realizada por Capa a refugiados de Cerro Muriano aproximadamente a las 11:00 h de la mañana.
Se aprecia a un hombre alto que camina en medio de dos burros negros. Usa pantalón oscuro y chaqueta, camisa blanca y un sombrero.
Parece ser el padre de los niños que aparecen tras él :

una chica adolescente justo a su derecha, montada en un burro y que lleva una camisa negra cuya manga izquierda está levantada, un niño pequeño que va tras ella montado en otro burro y cuya cabeza sobresale del brazo izquierdo de la mencionada chica joven, un hombre en la zona más a la derecha del fondo (apenas visible, montado sobre un caballo blanco y que lleva una gorra con visera sobre su cabeza),

una chica pequeña de aproximadamente entre 6 y 8 años de edad que va montada sobre el burro negro que aparece en imagen con un poste de telégrafo que asciende desde la zona superior de su brazo derecho y lleva pusta una chaqueta clara y camisa oscura, mientras que su pelo está muy alborotado, a causa del stress de la huída, con su barbilla parcialmente oculta por la punta de la oreja derecha del caballo negro; y tras ella, en la zona más a la izquierda de la fotografía, podemos ver a una mujer vestida con ropajes oscuros, montada sobre un caballo blanco y que lleva con ella a un precioso bebé que ha sido captado por Capa con todo su encanto.
Esta foto fue prácticamente desconocida hasta la exhibición This is War ! Robert Capa at Work celebrada durante 2007 y 2008, en la que se desveló que había sido hecha por Capa.
FOTO 18 :

Fotografía vertical hecha por Robert Capa a refugiados de Cerro Muriano aproximadamente a las 11:00 h de la mañana del 5 de Septiembre de 1936.
En esta imagen podemos ver a la izquierda a una mujer madura que viste ropa negra y sujeta a un pequeño bebé entre sus brazos, mientras que a la derecha aparece un hombre vestido con el típico sombrero andaluz, chaqueta clara con bolsillo derecho oscuro, pantalones oscuros y zapatillas blancas, que lleva en brazos a una chica pequeña.
También se observa a un chico de entre 7 y 9 años de edad con pantalones cortos y un burro al fondo con un niño muy pequeño al que apenas se vislumbra montado en él.
Esta fotografía apareció en tres medios diferentes :

a) Revista Vu número 445, página 1107 del 23 de Septiembre de 1936.
La imagen es reproducida en proporción horizontal 2:3, y aproximadamente un tercio de la mitad superior derecha de la fotografía es cortada por el área inferior izquierda de una fotografía hecha por Georg Reisner, también en Cerro Muriano, ese mismo día.
Pero a la derecha de la imagen, justo desde el brazo izquierdo de la chica llevada en brazos por el hombre que usa sombrero andaluz que aparece al fondo,

puede verse parte de las alforjas de un burro, sobre el que van montadas otras personas que escapan (fuera de imagen).

b) En la página 64 de la revista Photo-History I de 1937, editada por Richard Storrs Childs, Ernest Galarza y Sidney Pollatsek, en Concord, N.H.Editorial and General Offices, 155 East 44th Street New York City, Modern Age Books, Inc, Estados Unidos.
La imagen aparece reproducida en formato 2:3 vertical, y la zona superior de un poste de telégrafo sobresale por encima de la cabeza de la mujer madura en primer plano que lleva al bebé en brazos.
La fotografía fue editada cortando la imagen verticalmente, justo a la derecha del brazo izquierdo de la chica pequeña que está siendo llevada en brazos por el hombre vestido con sombrero andaluz visible al fondo, eliminando las alforjas fuera de foco que aparecen a la derecha de la foto en el negativo original horizontal que incluye aproximadamente un 20% más de superficie expuesta e información a la derecha.

c) En la página 82 del libro Robert Capa, Photographic Work, editada por Phaidon Press, la imagen aparece reproducida con un aspect ratio vertical 2:3, muy similar al de la página 64 de la revista Photo-History I de 1937, y ha sido editada igualmente cortando la zona derecha en la que las mencionadas alforjas aparecen en el negativo original en blanco y negro.
Fue hecha por Capa, al igual que todas las demás, con su Leica II (Model D) y un objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5, exponiendo un negativo de película cinematográfica de blanco y negro Eastman Kodak Panchromatic Nitrate formato 24 x 36 mm con una sensibilidad aproximada Weston 32 (equivalente a ISO 40).
FOTO 19 :

Fotografía hecha por Capa a dos refugiados de Cerro Muriano (un padre y su hija pequeña montados sobre un burro) el 5 de Septiembre de 1936, aproximadamente a las 11:00 h de la mañana.
El hombre con boina oscura que aparece a la izquierda de la imagen, montado sobre un burro, está llevando entre sus brazos a una niña pequeña.
Capa hace esta foto a muy pocos metros del punto en el que crea la FOTO 17 en la que aparece un hombre que camina junto a un burro y toda su familia avanza tras él mientras huyen de la guerra.
Capa se ha movido rápidamente, luchando por captar con su cámara, desde todos los ángulos posibles, la huida precipitada de todas estas personas.
FOTO 20 :

Fotografía hecha por Capa a refugiados de Cerro Muriano aproximadamente a las 11:00 h de la mañana del 5 de septiembre de 1936, disparando su cámara desde una distancia muy próxima a una anciana de aproximadamente 60 años de edad que usa indumentaria y medias negras, va montada sobre un burro blanco y aparece a la derecha de la imagen.
Esta anciana está sujetando a un niño rubio muy joven (de aproximadamente un año y medio de edad y probablemente su nieto) con su mano izquierda, mientras lleva las riendas del animal (visible en la zona inferior izquierda de la imagen) con su mano derecha.
Capa, siempre atento a los detalles que marcan la diferencia, percibe claramente el contraste entre la expresión facial de la anciana (visiblemente angustiada y con mirada inquieta, porque ha de huir y dejar atrás todo lo que tiene, su casa, sus recuerdos y muchas décadas de ímprobo esfuerzo desde el amanecer hasta la puesta del sol, sin poder prever su futuro ni el de su familia) y la cara relajada del niño, que mira a Capa con curiosidad, totalmente ajeno a lo que está ocurriendo.
También en la mitad izquierda de la imagen, tras la anciana y su nieto, se puede ver a un chico joven de aproximadamente 16 años de edad, vestido con boina negra, que avanza montado sobre otro burro, igualmente con rostro ansioso y sujetando a una niña pequeña de aproximadamente 3 años de edad que está girando su cabeza hacia la izquierda.
Y en la mitad derecha de la imagen se puede ver claramente a un hombre de unos 20 años de edad montado en un caballo y que avanza siguiendo la misma dirección que el resto de personas que aparecen en la foto.
El fotoperiodista húngaro de origen judío dispara su cámara telemétrica Leica II (Model D) formato 24 x 36 mm, probablemente a f/8, intentando obtener la zona de nitidez más amplia posible, consiguiéndolo en gran medida, aunque a causa de la enorme proximidad desde la que hace la foto, la anciana y su nieto (que son las personas más próximas el objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5) aparecen ligeramente desenfocadas, a diferencia de las caras de los dos hombres jóvenes que avanzan tras ella, y cuyo foco es más preciso.
Por otra parte, esta fotografía hecha por Capa posee otro aspecto más muy significativo, típico en él, además de un foco no perfecto (ya que se trata de un tiro instintivo y muy rápido hecho con su Leica) y que Marc Riboud (uno de los más importantes fotoperiodistas de la historia) comentó a menudo a Cornell Capa en Nueva York durante décadas : la impresionante precisión en el timing que lograba Robert Capa al apretar el botón liberador del obturador de sus cámaras.

Reencuadre selectivo del caballo a la derecha de la imagen.
Capa ha captado con maestría el majestuoso caminar del caballo con su pata derecha doblada en pleno movimiento, revelando una enorme tensión contenida en la familia, que escapa lo mejor que puede, porque todo el mundo desearía marchar mucho más deprisa, pero la presencia masiva de ancianas y niños en el grupo, hace imposible el que avancen más rápido, a pesar del hecho de que en el momento en que esta imagen es creada, todas las personas que aparecen en ella están muy asustadas.

Es verdaderamente admirable como para plasmar fielmente el drama y horror de la guerra, Robert Capa no elige hacer fotos en primera línea de fuego (donde hay frecuente presencia de vísceras de soldados heridos, sangre, miembros amputados, heridas terribles, etc), sino que se fija principalmente en la población civil inocente que son quienes más padecen sus consecuencias, consiguiendo una y otra vez crear imágenes impresionantes, repletas de sutileza, humanidad y expresiones faciales enormemente elocuentes que desvelan el contexto muy dramático vivido en esos momentos por los seres humanos que aparecen en ellas.
Por otra parte, después de hacer reencuadres selectivos de la zona izquierda de

la FOTO 17

y esta FOTO 20, hemos podido constatar que la anciana y el niño rubio muy pequeño montado sobre un burro blanco que aparece a la izquierda de la segunda fotografía, son exactamente las mismas personas que van sobre un burro blanco a la izquierda del todo en la FOTO 17 :

Reencuadre selectivo de la zona a la izquierda del todo del fondo de la FOTO 17.

Reencuadre selectivo de la zona izquierda de la FOTO 20.
Esto confirma una vez más la gran velocidad de movimientos de Capa cuando captaba las imágenes, porque tras hacer la primera foto del padre de familia que usa sombrero andaluz y avanza caminando junto a un burro, encabezando el grupo y escapando con toda su familia que va tras él montados en burros, el futuro fundador de la Agencia Magnum (junto con Henri Cartier-Bresson, David Seymour » Chim «, George Rodgers y William Vandivert) percibe claramente la expresión facial de ansiedad en la anciana que va con su nieto sobre el burro blanco, por lo que decide aproximarse todo lo posible y hace otra foto, de tal manera que el fotoperiodista consigue pasar desapercibido durante el acto fotográfico, aunque el niño rubio, relajado a indiferente al dramático contexto que está siendo vivido por su familia, le mira con curiosidad.
FOTO 21 :

Fotografía hecha por Robert Capa el 5 de Septiembre de 1936 aproximadamente a las 11:00 h de la mañana a cuatro niños refugiados de Cerro Muriano : una chica de aproximadamente 10 años de edad, un chico de aproximadamente 8 años, un niño de aproximadamente 3 años y una niña de aproximadamente 5 años, todos ellos probablemente hermanos, que avanzan montados en un burro blanco sobre cuya silla de montar sus padres han puesto abundantes mantas para que puedan pasar la noche durmiendo al aire libre.
Capa se mueve con gran rapidez, aproximándose al máximo a los niños, con un ligero ángulo diagonal derecho con respecto a ellos y el burro.
Es un tiro muy rápido, ligeramente desenfocado, con un encuadre muy cerrado, típico en Capa, que se esfuerza al máximo por conseguir el mayor impacto posible con sus imágenes y que sean interesantes, captando instantes definitorios que transmitan instantes definitorios, algo que logra una vez más, además de añadir drama, al hacer la foto desde un ángulo muy bajo, para potenciar la relevancia de estos cuatro niños como víctimas de la guerra.
Capa, hombre de gran sensibilidad e indescriptible talento para plasmar instantes significativos, incluso en los contextos más extremos, se da cuenta de que los padres de los niños (que están llevando en brazos a otros niños muy pequeños) han entendido el peligro de caída al suelo durante la marcha de los dos niños más pequeños montados sobre el burro blanco, por lo que han colocado a los dos niños de mayor edad con una especial configuración de supervivencia, para reducir al mínimo dicho riesgo :

– La chica mayor (de aproximadamente diez años de edad) está en la parte delantera, con la doble misión de llevar el burro con sus piernas y las riendas (que aparecen cerca de su rodilla derecha) y al mismo tiempo obligar a la niña pequeña de aproximadamente cinco años de edad a que aferre con fuerza los brazos a su cintura.
– El chico de aproximadamente ocho años de edad que va montado en la posición más trasera del burro y usa una chaqueta clara de manga larga, tiene la doble misión de agarrar al niño pequeño (de aproximadamente tres años de edad) que va justo delante de él, y simultáneamente vigilar a la chica más joven (de aproximadamente 5 años de edad, vestida con ropa blanca a rayas, situada detrás de su hermana mayor que encabeza el grupo sobre el burro, y no debe perderla de vista ni un segundo, porque si por alguna razón el animal se asusta al oir el ruido de la batalla que está teniendo lugar muy cerca y sale corriendo, la chica pequeña caería al suelo sin que su hermana mayor pudiera evitarlo.
Ese es el motivo por el que el chico de aproximadamente 8 años de edad que ocupa la posición más trasera en el burro aparece nervioso, mirando fijamente a su hermana vestida con ropa blanca a rayas.

Anuncio original en página interior de un número de la revista American Photographer de 1932 anunciando el lanzamiento al mercado por Ernst Leitz Wetzlar de la cámara telemétrica Leica II (Model D) formato 24 x 36 mm, acoplada a un objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5, que fue especialmente promocionada en Estados Unidos por Central Camera Company 230 S. Wabash Avenue, Chicago, Illinois y E. Leitz Inc, Dpt. 101 60 East 10th Street, New York. Pese a la gran precisión de enfoque obtenida gracias al telémetro incorporado, la foto hecha por Capa a las cuatro personas muy jóvenes que van montadas en el burro blanco está ligeramente desenfocada, porque fue un tiro instintivo y muy rápido en el que la máxima prioridad fue captar el instante definitorio con el chico que va más atrás (en cuya manga derecha está el foco) que mira ansiosamente a su hermana más joven (que agarra a su hermana mayor que lidera el grupo) para evitar que caiga al suelo, mientras que el niño rubio más pequeño agarra la manta a cuadros para mantener el equilibrio). Ni que decir tiene que la velocidad de movimientos de Capa y su tremenda habilidad para generar encuadres muy cerrados como éste, desde una distancia muy próxima, creando imágenes con gran impacto y que transmiten mensajes, es verdaderamente impresionante. © Leica Camera AG

Esta situación límite, que produce un considerable stress en el chico de aproximadamente 8 años de edad que va montado en última posición sobre el burro y del que depende principalmente la seguridad de los dos niños más jóvenes que van también montados sobre el burro, emana del hecho de que en ese momento no es posible que ninguno de los padres, madres, abuelos o abuelas que está también huyendo puedan vigilar a estros dos niños pequeños, ya que todos ellos van montados sobre otros burros con otros niños o bien caminando mientras llevan en brazos a otros niños todavía más jóvenes, algunos de ellos bebés.
Hay en la imagen líneas diagonales muy potentes formadas por el chico y la chica de mayor edad y el árbol a la derecha, en simbiosis con el drama que surge del brazo derecho de la niña de aproximadamente 5 años de edad que agarra visiblemente la cintura de su hermana mayor, y la mano derecha del niño más joven, que a consecuencia del movimiento, ha caído hasta tocar la manta y no está agarrando la cintura de su hermana pequeña vestida con ropa blanca a rayas.
Evidentemente, el riesgo de que los dos niños más jóvenes puedan caer al suelo desde una altura elevada va a ser constante durante los muchos kilómetros que han de hacer, y Capa consigue transmitir la sensación de difícil equilibrio de los cuatro niños sobre el burro blanco, al igual que la precipitada huída, simbolizada por el pie derecho descalzo de la chica mayor, que ni siquiera ha tenido tiempo de ponerse unos zapatos.
FOTO 22 :

Fotografía hecha por Capa aproximadamente a las 11:00 h de la mañana del 5 de septiembre de 1936.
Esta fotografía aparece en una de las páginas del libro ilustrado The Spanish People´s Fight for Liberty, compilado por A. Ramos Oliveira y publicado en 1937 por el Departamento de Prensa de la Embajada Española en Londres, sin que se indique la autoría ni la ubicación de la misma.

En esta fotografía horizontal podemos ver a dos niños pequeños montados sobre un burro.
El hermano mayor está sujetando al pequeño, que va sentado sobre una almohada y con su pierna derecha al aire.
Ambos niños llevan trozos de tela blanca probablemente anudados por su madre y puestos sobre sus cabezas para protegerles de los rayos solares.
Podemos vislumbrar también la boina negra y rostro en sombra de un hombre, probablemente el padre o abuelo de ambos niños, que sobresale por encima de la almohada, siendo también discernibles una manta con diseño de cuadros sobre la alforja a la izquierda de la imagen, y el ojo derecho del burro en la zona inferior derecha de la misma.
Así pues, tanto estas 22 fotografías hechas por Robert Capa el 5 de septiembre de 1936 a refugiados de Cerro Muriano como las realizadas durante la
Arenga en Cerro Muriano ese mismo día, además de otras dos hechas por él en la colina Las Malagueñas y dos más en la zona de Lavaderos y Fundiciones de la Córdoba Copper Company son las más importantes que hizo en España para poder comprender su génesis como fotógrafo de guerra, y con las que este genio de la fotografía creó en Cerro Muriano el moderno fotoperiodismo de guerra ágil y dinámico.

Lisl Steiner el 5 de noviembre de 2017 en Bratislava (Eslovaquia) durante la presentación de su exposición fotográfica " Portraits for Paradise " . © José Manuel Serrano Esparza.
Algo que ya le fue explicado a Lisl Steiner (una de las más importantes e influyentes fotógrafas de la historia)

por Julia Friedmann (madre de Robert Capa, de la que fue su mejor amiga), cuando a finales de octubre de 1961, dos meses antes de su muerte, Julia Friedmann la llamó por teléfono y le pidió por favor que acudiera al pequeño apartamento de su hijo Cornell Capa y su mujer Edie en la 5ª Avenida de Nueva York, porque no se encontraba bien y quería entregarle algo.
En aquella reunión, Julia Friedmann le relató a Lisl Steiner que a principios de noviembre de 1937, su hijo Robert Capa, que estaba en esos momentos en Nueva York y se alojaba en el Hotel Bedford, fue a verla al piso donde vivía en la calle 94 Oeste

y le regaló la Leica II (Model D) número de serie 90023 acoplada a un objetivo Leitz Elmar 50 mm f/3.5 número de serie 133594, diciéndola que fue con esa cámara con la que hizo sus fotos en España durante 1936 y que Cerro Muriano había sido muy importante para él, porque fue en Cerro Muriano donde tuvo su bautismo de fuego.
Y tras esta conversación, Julia Friedmann le regaló esa misma cámara y objetivo a Lisl Steiner,

cámara que cincuenta y un años después sería vendida en Westlicht Vienna por 78.000 euros el 24 de noviembre de 2012.

Todo ésto fue el motivo por el que Lisl Steiner, con 91 años de edad y sintiendo la proximidad de su muerte, quiso homenajear a su gran amiga Julia Friedmann y a su hijo Robert Capa, hizo un enorme esfuerzo, y viajó desde Nueva York a Madrid, y después en tren AVE hasta Cerro Muriano

© José Manuel Serrano Esparza
para estar presente en directo el 3 de diciembre de 2021 durante la presentación del libro » Robert Capa en Cerro Muriano, 5 de septiembre de 1936 : Nacimiento del Moderno Fotoperiodismo de Guerra «, escrito por José Manuel Serrano Esparza, y con prólogo de Lisl Steiner.

La presencia de esta legendaria mujer, que apenas podía ya caminar ni valerse por sí misma, en Cerro Muriano aquel inolvidable 3 de diciembre de 2021, fue verdaderamente admirable,

se ganó el respeto y cariño eterno de los habitantes de Cerro Muriano,

que llenaron el Salón de Actos del Ayuntamiento de Obejo-Cerro Muriano, y puede calificarse sin ambages como algo heroico,

© José Manuel Serrano Esparz

© José Luis Caballano Alcántara
cuya trascendental importancia aumentará con el paso de los años.
No es pues de extrañar que en el prólogo de dicho libro Lisl Steiner escribiera :
» Aquel 5 de septiembre de 1936, Robert Capa fotografió con su cámara y quiso dar todo el protagonismo posible a los habitantes de Cerro Muriano, personas muy humildes que tuvieron que huir de la guerra, dejando atrás todo su pasado y sus recuerdos, y a los que Capa inmortalizó para siempre, en circunstancias muy difíciles, familias enteras caminando muchos kilómetros a pleno sol y 40º de temperatura, con unas imágenes atemporales que una y otra vez siguen generando inefables emociones en todos aquellos que las observan.
Son unas fotografías muy reveladoras, de las que emana claramente un sentimiento no sólo de compasión, sino tam,bién de admiración por parte de Capa y Gerda Taro hacia todos esos seres humanos que tuvieron el coraje de huir de la guerra con lo puesto e inciar nuevas vidas, buscando un futuro lo mejor posible para sus hijos.

Estoy segura de que ambos se sentirían dichosos al constatar que este libro intenta dar protagonismo especialmente a dichos habitantes de Cerro Muriano que aparecen en las imágenes, muchas de ellas verdaderamente impresionantes.
Y tengo también la certeza de que Julia Friedmann se sentiría todavía más orgullosa de su hijo al ver este libro y amaría a los habitantes de Cerro Muriano con todo su ser, al igual que hicieron Robert Capa y Gerda Taro » .

Esta artículo fue inscrito en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de Madrid el 9 de octubre de 2023.




