Soy David Salinas, fotógrafo asturiano amateur apasionado por los viajes, los animales y todo lo relacionado con la naturaleza. Tengo 31 años y comencé a interesarme por la fotografía hace aproximadamente cuatro años, en 2021, cuando mi novia me regaló una cámara por mi cumpleaños: una Canon PowerShot SX540 HS. Desde entonces intento llevarla siempre conmigo cuando viajo, hago alguna ruta por la montaña o simplemente salgo a explorar algún lugar nuevo. Para mí la fotografía empezó siendo una forma de guardar recuerdos de esos momentos.

En 2023 amplié mi equipo con un DJI Mini 3. Siempre que salía a la montaña imaginaba cómo se verían esos paisajes desde el aire, así que un día pensé: ¿por qué no? Desde entonces el dron me acompaña en prácticamente todas las rutas y viajes que hago, y me ha permitido descubrir otra perspectiva completamente diferente de los lugares que visito.
Pero fue en 2024 cuando realmente empecé a interesarme más por la fotografía. Hasta ese momento apenas me había preocupado por los aspectos técnicos de la cámara. Normalmente disparaba en modo automático y, de vez en cuando, probaba el modo manual tocando valores sin saber muy bien qué estaba haciendo. El resultado era bastante previsible: muchas fotos movidas o mal expuestas.

Todo cambió cuando mi mujer y yo viajamos a Kenia en nuestra luna de miel. Poder fotografiar aquellos paisajes y la enorme cantidad de animales que habitan allí hizo que mi interés por la fotografía creciera muchísimo. Antes del viaje decidí aprender un poco más sobre cómo manejar la luz y cómo exponer correctamente una fotografía, y ese pequeño esfuerzo hizo que empezara a entender mejor lo que estaba haciendo con la cámara.
Además, comencé a editar mis fotos en Adobe Lightroom, algo que hasta entonces hacía únicamente con el editor del iPhone. Ese proceso de edición también me ayudó a entender mejor la fotografía y a cuidar más cada imagen.

Después de ese viaje, en abril de 2025, decidí abrir una cuenta de Instagram bajo el nombre @salinasraw, con la idea de utilizarla como un pequeño portfolio donde compartir las fotos que más me gustaban, tanto del viaje a Kenia como de otros lugares que había ido visitando.
Viviendo en Gijón, Asturias, la verdad es que es muy fácil encontrar inspiración. Somos unos auténticos privilegiados con el paisaje que tenemos aquí. Entre el mar, la montaña y los parques naturales, siempre hay un lugar al que escapar con la cámara. Los fines de semana solemos hacer rutas por la montaña, y desde hace tiempo la cámara se ha convertido en una compañera más.
En 2025 empezamos a planear un viaje a Costa Rica, y al mismo tiempo empecé a ver muchísimas fotos y vídeos de otros fotógrafos que viajaban allí. Aquello despertó en mí las ganas de dar un paso más y comprar mi primera cámara con objetivos intercambiables. Finalmente me decidí por la Sony A6400, que es la cámara que utilizo actualmente. Para empezar, opté por dos objetivos bastante versátiles: el Sony 16-50mm f/3.5-5.6 y el Sony 55-210mm f/4.5-6.3 OSS.

EL viaje a Costa Rica
En agosto de 2025 viajamos finalmente a Costa Rica, y probablemente fue el viaje que más ha influido en mi forma de entender la fotografía hasta ahora.
Costa Rica es un país increíble si te gusta la naturaleza. En pocos kilómetros puedes pasar de selvas tropicales densísimas a volcanes, ríos salvajes o playas donde la naturaleza sigue teniendo todo el protagonismo.
Pero lo que más me impresionó fue la cantidad de fauna que puedes encontrar prácticamente en cualquier lugar. Monos moviéndose entre los árboles, perezosos descansando tranquilamente en las ramas, tucanes cruzando el cielo o pequeñas ranas de colores escondidas entre la vegetación.
Para alguien que disfruta fotografiando naturaleza, es un lugar donde constantemente tienes la sensación de que algo puede aparecer en cualquier momento.

Ese viaje también fue especial porque fue la primera vez que realmente intenté pensar las fotografías antes de hacerlas. Pasar tiempo observando, esperar a que la luz fuera la adecuada o intentar integrar al animal en su entorno.
Muchas de las fotografías de las que hoy me siento más orgulloso salieron precisamente de ese viaje. No fueron solo fotos de animales. También paisajes de selva o senderos que parecían perderse dentro de la vegetación tropical. En cierto modo, Costa Rica fue el viaje donde empecé a ver la fotografía de otra manera.
Una fotografía que recuerdo especialmente
Si tengo que elegir una foto de todas las que he hecho, probablemente sería de mi viaje a Kenia.
Durante uno de los safaris, en mitad de la sabana, nuestro guía frenó el coche y nos señaló algo, era una leona solitaria caminando hacia nosotros, lo mejor es que se tumbó delante del vehículo, estaba a unos cinco metros de distancia.
No parecía molestarse por nuestra presencia. Simplemente estaba allí, majestuosa, mirando hacia el horizonte mientras el viento movía ligeramente la hierba a su alrededor. Recuerdo perfectamente ese momento. Nadie hablaba dentro del coche. Solo se escuchaba el sonido del viento y el obturador de la cámara.

Tener a un animal así tan cerca, en total libertad, es algo difícil de explicar si no lo has vivido. No es como verlo en un zoo o en un documental. Allí te das cuenta de verdad de la fuerza y la belleza que tienen estos animales en su entorno natural.
Fue uno de esos instantes en los que sientes que la fotografía sirve precisamente para eso: intentar guardar un momento que sabes que no se va a repetir exactamente igual nunca más. Aquella foto sigue siendo una de mis favoritas, no solo por la imagen en sí, sino por todo lo que había detrás de ese momento.
Lo que me gustaría fotografiar en el futuro
Si hay algo que realmente me gustaría seguir fotografiando en el futuro es la fauna africana. El viaje que hicimos a Kenia me dejó completamente impresionado. Hasta ese momento había visto animales salvajes en documentales o fotografías, pero poder observarlos en libertad, en su propio hábitat y a pocos metros de distancia es algo que te marca para siempre.
Recuerdo la primera vez que vimos elefantes caminando tranquilamente por la sabana, las jirafas o los hipopótamos en el lago. Son momentos que te hacen entender lo increíble que es la naturaleza cuando la ves en estado puro.
Durante aquel viaje hice muchas fotografías de animales, pero al volver a casa y revisarlas me di cuenta de algo: aunque estaba muy contento con ellas, también sabía que podía hacerlo mejor.

Quizá por eso África se nos quedó tan grabada en la cabeza. No solo por la experiencia del viaje, sino porque sentimos que todavía nos quedaba mucho por vivir allí y también mucho por fotografiar.
Por ese motivo, nuestro próximo gran viaje vuelve a ser al continente africano. En 2026 tenemos planeado recorrer Namibia, Botsuana y Zimbabue, tres destinos que para cualquier amante de la naturaleza y la fotografía son prácticamente un sueño.
Desiertos infinitos, parques nacionales salvajes, fauna en libertad y algunos de los paisajes más espectaculares del planeta. Lugares como el Parque Nacional de Etosha, el Delta del Okavango o las impresionantes Cataratas Victoria son escenarios que cualquier fotógrafo sueña con visitar alguna vez.
Además, para este viaje mi idea es mejorar también mi equipo de fotografía de fauna. Actualmente utilizo el objetivo Sony 55-210mm f/4.5-6.3 OSS, que me ha permitido hacer muchas fotos interesantes, pero para un viaje como este se puede quedar algo corto en distancia focal.

Por eso mi objetivo antes de viajar es poder hacerme con un teleobjetivo más potente como el Sony FE 200-600mm f/5.6-6.3 G OSS, uno de los objetivos más utilizados en fotografía de fauna. Sería una herramienta increíble para intentar capturar animales en libertad manteniendo una distancia respetuosa y conseguir imágenes mucho más detalladas.
La idea de volver a África, esta vez con más experiencia detrás de la cámara, mejores conocimientos y quizá también con un equipo algo más preparado, hace que este viaje sea aún más especial.
En cierto modo, siento que será una oportunidad para volver a encontrarme con esos mismos animales que me impresionaron tanto en Kenia, pero esta vez intentando contar su historia a través de la fotografía de una forma todavía mejor.

Mi equipo fotográfico actual
Aunque mi equipo sigue siendo bastante sencillo, intento que sea lo más versátil posible para viajar y moverme por la montaña. Actualmente utilizo
- Sony A6400
- Sony 16-50mm f/3.5-5.6
- Sony 55-210mm f/4.5-6.3 OSS
- DJI Mini 3
- Insta360 X4 (cámara de acción para grabar rutas o tomas más dinámicas)
- Mochila Vanguard VEO Active 49
- Trípode K&F Concept
- Canon PowerShot SX540 HS (como cámara secundaria)
Es un equipo sencillo, pero suficiente para seguir aprendiendo y disfrutando de cada salida con la cámara.

Qué me inspira
Gran parte de mi inspiración viene de la naturaleza y de otros fotógrafos de viajes y fauna que sigo en redes sociales como por ejemplo Miguel Bellido, Alejandro Sánchez, Lidia Moya o Greg García. Ver el trabajo de otros fotógrafos siempre te empuja a salir más, explorar nuevos lugares y probar cosas diferentes con la cámara.
Pero sobre todo me inspira algo muy simple: viajar y descubrir lugares nuevos. Muchas veces las mejores fotos aparecen cuando menos te lo esperas, simplemente caminando, observando el entorno o esperando a que la luz sea la adecuada.

Mis compañeros de aventura
Aunque muchas de las fotografías que hago están relacionadas con viajes o con la naturaleza, hay dos compañeros que siempre están presentes en todas esas aventuras.
La primera es María, mi mujer. Todos los viajes que he mencionado en este artículo los hemos hecho juntos. Desde rutas por la montaña en Asturias hasta viajes más lejanos como Kenia o Costa Rica, siempre vamos descubriendo lugares nuevos.
Muchas veces ella es también quien tiene la paciencia de esperar mientras yo intento encontrar el encuadre o la luz adecuada antes de hacer una foto, o mientras estoy parado dando vueltas con el dron y grabando tomas para futuros videos.
El otro compañero habitual es Scooby, nuestro perro. Es un Setter inglés y probablemente el animal al que más fotografías he hecho nunca. Al final es con quien convivo todos los días y quien nos acompaña en todas las rutas y escapadas que hacemos por Asturias y por España.

Con Scooby también he aprendido algo curioso sobre la fotografía: a veces no hace falta irse muy lejos para encontrar buenas imágenes. Muchas veces las mejores fotos aparecen en un paseo por el monte, en un momento de juego o simplemente cuando la luz del atardecer cae sobre el paisaje.
Para mí la fotografía sigue siendo, sobre todo, una excusa perfecta para viajar, explorar y observar con más atención el mundo que nos rodea. No se trata solo del equipo, ni de tener la mejor cámara o el objetivo más caro. Muchas veces lo más importante es simplemente salir, disfrutar del lugar en el que estás y aprender poco a poco en el camino.
Y si alguien que está empezando en la fotografía lee este artículo, ojalá le sirva como un pequeño empujón para coger su cámara, salir a explorar y empezar a contar su propia historia a través de las fotos.
Porque al final, muchos empezamos exactamente así: con curiosidad, con ganas de descubrir el mundo y con una cámara en la mochila.



