Hubo una época en la que llevar una cámara pequeña implicaba aceptar ciertos sacrificios. Eran cómodas, ligeras y perfectas para viajar, pero todos asumíamos que, si queríamos una calidad realmente seria, tarde o temprano había que sacar la cámara “de verdad”. Durante los últimos años esa línea se ha ido difuminando poco a poco y productos como la DJI Osmo Pocket 4 son el mejor ejemplo de ello.
Porque esta cuarta generación no llega simplemente con más resolución o con algún modo de grabación nuevo para adornar la ficha técnica. DJI ha trabajado donde realmente importaba: un sensor completamente renovado, mejor comportamiento cuando la luz escasea, más rango dinámico, un seguimiento todavía más preciso y una experiencia de uso que sigue siendo tan sencilla que, muchas veces, terminas grabando escenas que con un equipo más grande ni siquiera habrías intentado.
Después de pasar varios días utilizándola, tengo bastante claro que la Pocket 4 ya no es únicamente una cámara para creadores de contenido o para quien quiere grabar sus vacaciones. Es una herramienta muy seria para vídeo que, en muchas situaciones, puede hacerte replantear si realmente necesitas sacar una cámara mucho más grande de la mochila.
El DJI Osmo Pocket 4 evoluciona justo donde tenía que hacerlo
Encontramos cifras que llaman la atención, como la posibilidad de capturar fotografías de aproximadamente 37 megapíxeles, grabar vídeo 4K hasta 240 fotogramas por segundo o disponer de 107 GB de memoria interna, pero ninguna de ellas es, por sí sola, la razón por la que esta cámara resulta mejor que su predecesora.
Lo realmente importante es que todas esas mejoras trabajan juntas. El nuevo sensor CMOS de una pulgada ofrece un rango dinámico de hasta 14 pasos, mejora el rendimiento en condiciones de poca luz y permite aprovechar mejor toda la potencia del estabilizador y del sistema de seguimiento. No son cambios pensados para presumir de especificaciones, sino para conseguir una cámara que inspira mucha más confianza cuando simplemente sales a grabar.

En la calidad de imagen es donde realmente se nota el cambio
Si tuviera que resumir la evolución de la DJI Osmo Pocket 4 en una sola frase, probablemente diría que ya no parece una cámara de bolsillo. Y no lo digo porque haya aumentado la resolución hasta los 37 megapíxeles, sino porque la imagen transmite una sensación de solidez que antes costaba encontrar en un dispositivo tan pequeño. El nuevo sensor CMOS de una pulgada ofrece bastante más margen cuando la escena se complica, especialmente en situaciones con fuertes contrastes o cuando la luz empieza a desaparecer. Es ahí donde realmente se aprecia el aumento del rango dinámico y esa mejora en el rendimiento con poca luz de la que habla DJI.
Durante las pruebas hubo varios momentos en los que grabamos prácticamente al anochecer, una situación donde este tipo de cámaras suelen empezar a mostrar ruido con bastante facilidad. La Pocket 4 respondió sorprendentemente bien. Las sombras mantienen mucha más información, las altas luces no se queman con tanta facilidad y, en general, la imagen tiene un aspecto mucho más natural. Evidentemente, sigue siendo una cámara con un sensor de una pulgada y no conviene pedirle milagros, pero la diferencia respecto a generaciones anteriores es suficientemente grande como para apreciarla sin necesidad de comparar dos vídeos lado a lado.
También me ha gustado comprobar que esa mayor resolución no sirve únicamente para obtener fotografías más grandes. DJI la aprovecha para ofrecer un recorte equivalente a un 2x manteniendo la resolución 4K, algo muy útil cuando necesitas acercarte un poco más a la escena sin recurrir al típico zoom digital que termina destrozando la calidad de imagen. Es una función sencilla, pero una de esas que acabas utilizando mucho más de lo que pensabas.

Grabar vídeo vuelve a ser tan sencillo como sacar la cámara del bolsillo
Puede grabar en 4K hasta 240 fotogramas por segundo, incorpora perfiles D-Log de 10 bits para quienes quieran realizar una corrección de color más avanzada y añade varios perfiles cinematográficos pensados para quienes prefieren olvidarse de la edición y compartir el vídeo prácticamente tal y como sale de cámara. Me parece una combinación muy inteligente porque consigue adaptarse tanto al creador de contenido que publica varias veces al día como al videógrafo que quiere integrar sus planos dentro de una producción mucho más elaborada.
Al final, lo que más valoro no son las especificaciones, sino la facilidad con la que consigue ofrecer resultados muy buenos. Da igual que quieras grabar un viaje, documentar una excursión, crear contenido para redes sociales o registrar una entrevista improvisada. La Pocket 4 consigue que el proceso sea tan sencillo que terminas utilizándola mucho más de lo que inicialmente habías pensado.

El estabilizador sigue siendo el auténtico protagonista
Aunque toda la atención se la lleve el nuevo sensor, sigo pensando que el verdadero motivo para comprar una Osmo Pocket continúa siendo su estabilizador mecánico de tres ejes. Es cierto que los móviles actuales han mejorado muchísimo en este apartado, pero todavía existe una diferencia muy evidente entre una estabilización electrónica y un gimbal capaz de compensar físicamente nuestros movimientos. La forma en la que la Pocket 4 suaviza los desplazamientos sigue transmitiendo una naturalidad difícil de igualar y eso se nota especialmente cuando caminamos, seguimos a una persona o realizamos movimientos algo más rápidos.
DJI también ha aprovechado esta nueva generación para estrenar ActiveTrack 7.0, un sistema de seguimiento que ahora resulta todavía más fiable. Durante las pruebas dejamos la cámara apoyada sobre una mesa mientras una persona caminaba por la habitación y el resultado fue realmente convincente. El seguimiento es rápido, suave y apenas genera movimientos bruscos, algo fundamental si utilizamos la cámara para grabarnos a nosotros mismos o para crear contenido sin la ayuda de otra persona. Son esas pequeñas mejoras las que hacen que la Pocket 4 no solo grabe mejor, sino que también resulte mucho más cómoda de utilizar en el día a día.

El audio deja de ser una preocupación y pasa a formar parte del conjunto
Si hace unos años alguien me hubiera dicho que una cámara de este tamaño podría utilizarse para grabar una entrevista sin depender obligatoriamente de un micrófono externo, probablemente habría sido bastante escéptico. Sin embargo, la DJI Osmo Pocket 4 demuestra que el audio también ha evolucionado mucho. Los tres micrófonos integrados ofrecen un resultado sorprendentemente bueno, con voces claras y una gestión bastante eficaz del ruido ambiente. Evidentemente, un sistema inalámbrico seguirá siendo la mejor opción cuando buscamos un acabado completamente profesional, pero me gusta que el audio integrado haya dejado de ser ese apartado del que siempre había que disculparse.
DJI también ha reforzado todo su ecosistema de sonido. La Pocket 4 puede enlazarse directamente con los DJI Mic, evitando receptores externos y simplificando mucho el equipo que tenemos que llevar encima. Además, incorpora la posibilidad de grabar hasta cuatro canales de audio simultáneamente, algo especialmente útil para entrevistas, podcasts o cualquier situación en la que intervengan varias personas. Incluso añade grabación de audio espacial, una función que aporta una mayor sensación de inmersión cuando reproducimos el vídeo con unos buenos auriculares.

Una cámara que entiende que no todo el mundo quiere editar durante horas
Hay fabricantes que parecen dar por hecho que todos los usuarios van a terminar sus vídeos en DaVinci Resolve o Premiere Pro. DJI, en cambio, ha entendido muy bien quién compra una Osmo Pocket. Habrá profesionales que aprovechen la grabación en D-Log de 10 bits para realizar una corrección de color completa, pero también habrá muchísima gente que simplemente quiera grabar un vídeo durante un viaje, pasarlo al teléfono móvil y compartirlo unos minutos después.
Por eso me parecen especialmente acertados los nuevos perfiles cinematográficos que incorpora la Pocket 4. No sustituyen a una buena edición cuando buscamos el máximo resultado, pero consiguen que la imagen tenga personalidad desde el primer momento. Es una de esas funciones que quizá pasen desapercibidas cuando lees la ficha técnica, pero que terminan utilizándose muchísimo más que otras especificaciones mucho más llamativas.
También ayuda la incorporación de 107 GB de memoria interna. Puede parecer un detalle menor, pero cualquiera que haya salido a grabar alguna vez sabe lo fácil que es olvidarse una tarjeta microSD en el ordenador o descubrir que está llena justo cuando aparece esa escena que querías grabar. Con la Pocket 4 siempre tienes un margen para empezar a trabajar y, si necesitas más capacidad, simplemente puedes añadir una tarjeta microSD de hasta 1 TB. Es una mejora sencilla, pero tremendamente práctica.
El Creator Combo es mucho más que un paquete de accesorios
Normalmente suelo recomendar comprar el cuerpo y añadir únicamente los accesorios que realmente vayas necesitando. En este caso creo que haría una excepción. El Creator Combo está bastante bien pensado y reúne prácticamente todo lo que muchos usuarios terminarían comprando tarde o temprano. El nuevo DJI Mic, los filtros ND, la lente angular, la luz LED magnética y el resto de accesorios convierten la Pocket 4 en un equipo mucho más completo desde el primer día.
La pequeña luz LED me ha parecido especialmente útil. Puede parecer un accesorio secundario, pero cuando grabas un viaje, una cena al aire libre, el interior de una tienda de campaña o simplemente un vídeo en una habitación con poca iluminación, agradeces mucho tener una fuente de luz integrada que apenas ocupa espacio. No convierte la noche en pleno día, evidentemente, pero sí aporta ese punto de iluminación que puede marcar la diferencia entre utilizar un plano o descartarlo directamente.
Al final, lo que más me gusta del Creator Combo es que no transmite la sensación de ser un paquete pensado únicamente para justificar un precio superior. Son accesorios que tienen una utilidad real y que encajan perfectamente con la filosofía de la Pocket 4: sacar la cámara, empezar a grabar y no echar en falta prácticamente nada.
Hay una decisión de DJI que sigo sin entender
Después de hablar de todas las mejoras, creo que también toca señalar aquello que, personalmente, me ha gustado menos. Porque la Pocket 4 es claramente superior a la generación anterior, pero hay un pequeño cambio que sigo sin comprender. DJI ha decidido sustituir la funda rígida que acompañaba a la Pocket 3 por un sencillo bloqueo para inmovilizar el gimbal durante el transporte.
Es cierto que este sistema protege el estabilizador y evita que los motores sufran mientras llevamos la cámara guardada, pero la funda anterior me parecía bastante más práctica. No solo protegía mejor el conjunto, también mantenía a salvo la pantalla y permitía transportar algunos accesorios de forma mucho más cómoda. Era uno de esos pequeños detalles que hacían muy agradable la experiencia de uso y que, sinceramente, creo que no deberían haberse perdido en esta nueva generación.
No es un motivo para dejar de comprar la Pocket 4, ni mucho menos. Pero precisamente porque el resto del producto está tan bien resuelto, este cambio llama todavía más la atención. Hay veces en las que evolucionar no significa necesariamente eliminar aquello que ya funcionaba bien.

¿Merece la pena la DJI Osmo Pocket 4? Mi opinión después de probarla
Creo que la mayor virtud de la DJI Osmo Pocket 4 no está en que grabe en 4K a 240 fps, ni en sus 37 megapíxeles, ni siquiera en los 14 pasos de rango dinámico que anuncia la marca. Todo eso suma, por supuesto, pero lo realmente importante es otra cosa: consigue que grabar sea increíblemente sencillo.
Hay cámaras técnicamente mejores. Cámaras con sensores más grandes, ópticas intercambiables y muchas más posibilidades creativas. Pero también son cámaras que pesan bastante más, ocupan mucho más espacio y, en muchas ocasiones, terminan quedándose en casa porque simplemente no apetece cargar con todo el equipo. La Pocket 4 juega precisamente la carta contraria. Cabe en cualquier bolsillo, pesa poco más de 190 gramos y está lista para grabar en apenas unos segundos. Esa facilidad de uso hace que acabes llevándola contigo casi sin darte cuenta y, al final, la mejor cámara sigue siendo la que realmente llevas encima cuando ocurre algo que merece la pena grabar.
Después de utilizarla durante varios días, tengo la sensación de que DJI ha conseguido algo bastante complicado: mejorar un producto que ya funcionaba muy bien sin perder la esencia que lo hizo tan popular. El nuevo sensor aporta una calidad de imagen claramente superior, el seguimiento automático resulta más fiable, el audio está mucho más cuidado y el conjunto transmite una sensación de producto mucho más maduro. Sí, sigo pensando que la desaparición de la funda rígida es un pequeño paso atrás y que algunos accesorios deberían haber seguido formando parte del equipo de serie, pero son detalles que no empañan un producto que, en términos generales, me parece una de las propuestas más interesantes para cualquier persona que quiera grabar vídeo con la máxima calidad y la mínima complicación.
- + Sensor CMOS de una pulgada con una mejora clara en calidad de imagen.
- + Grabación en 4K hasta 240 fps.
- + Estabilización mecánica suave, eficaz y muy fiable.
- + ActiveTrack 7.0 responde con rapidez incluso con sujetos en movimiento.
- + Buen audio integrado y conexión directa con los micrófonos DJI.
- + 107 GB de memoria interna para empezar a grabar sin tarjeta.
- — La desaparición de la funda rígida incluida con la Pocket 3 es un paso atrás.
- — El Creator Combo sigue siendo la opción más lógica para aprovecharla de verdad.
- — La fotografía mejora, pero continúa claramente por detrás de sus capacidades de vídeo.
La DJI Osmo Pocket 4 no pretende sustituir a una cámara híbrida profesional en todos los trabajos, pero sí consigue algo que muchas de ellas no logran: que realmente tengas ganas de llevarla contigo cada día. Su sensor de una pulgada, la grabación en 4K hasta 240 fps y el excelente funcionamiento del gimbal permiten obtener resultados muy serios sin cargar con una mochila llena de equipo.
Lo mejor es que toda esa tecnología no complica la experiencia. Sacas la cámara, pulsas el botón y empiezas a grabar. Esa rapidez, unida al seguimiento mejorado, al buen audio y a los 107 GB de memoria interna, convierte a la Pocket 4 en una de esas cámaras que terminas utilizando bastante más de lo que imaginabas antes de probarla.




