Hay cámaras pequeñas, cámaras muy pequeñas… y luego está la Easypix MiniPro XS1, que directamente parece un llavero de merchandising. La ves colgada del cuello, del bolso o incluso de una cremallera, y cuesta creer que dentro de ese cuerpo de juguete haya una cámara digital funcional. Pero sí: hace fotos, graba vídeo, tiene su propio flash, pantalla y hasta modo webcam. En resumen: es tan diminuta que termina siendo encantadora.
Easypix la describe como “retro, mini y de verdad”. Y no les falta razón: es más pequeña que una caja de cerillas, pesa 18 gramos y cabe entera entre los dedos. Pero en ese tamaño ridículo esconde lo básico para disparar sin pensar: 2 megapíxeles, vídeo Full HD 1080p, un diminuto display OLED de 0,96 pulgadas y una ranura microSD (incluye ya una de 8 GB). No está pensada para competir con nada serio, sino para recordar que hacer fotos también puede ser un juego.

Retro de postureo, pero con funciones reales
No es solo un objeto cuqui para colgar del cuello; al menos no únicamente. La MiniPro XS1 tiene flash integrado, varios filtros de imagen (invertido, blanco y negro, vintage), y un avance digital que lo hace todo sin que tengas que tocar nada. El concepto es sencillo: abrir, encender, apuntar y disparar. Nada de menús profundos, nada de RAW, nada de “aperturas creativas”: pura fotografía instantánea en sentido emocional, no técnico.
Lo curioso es que Easypix le ha puesto tantas ganas al “look retro” que la cámara termina pareciendo un accesorio más de moda que una herramienta. Pero el truco funciona: el lanyard incluido le da un aire de medallón vintage, y llevarla encima genera más preguntas que un objetivo enorme en una mirrorless cara. Eso sí: cuando enseñas que realmente hace fotos y vídeos, la sorpresa está garantizada.
Mini de tamaño, maxi de posibilidades (dentro de su liga)
La cámara mide 42 × 28 × 23 mm, pesa apenas 18 gramos, y aun así incluye un sensor de 1 MP (interpolado a 2 MP), vídeo 1080p, USB-C, y un modo webcam que convierte este pequeño juguete en una opción curiosa para videollamadas con estética lo-fi. Con la microSD de 8 GB que incluye, puede almacenar más de 30.000 fotos o 40 minutos de vídeo, una cantidad indecente para una cámara que cabe literalmente en un bolsillo de vaquero.
La batería interna de 180 mAh se recarga por USB-C y aguanta sesiones informales sin problema. No es un dispositivo para largas grabaciones ni para días enteros disparando, pero cumple para lo que pretende: capturar momentos espontáneos entre amigos, grabar clips cortos o simplemente dar un toque retro a cualquier escena.

¿Es un gadget? Sí. ¿Es divertido? Mucho.
La MiniPro XS1 no va a sustituir tu cámara principal, ni lo pretende. Está pensada para quien disfruta de llevar siempre algo encima “por si acaso”, para quien colecciona cámaras pequeñas, para quien quiere sorprender con un regalo raro… o para quien simplemente quiere un juguete tecnológico que haga fotos de verdad sin tener que abrir Instagram.
En cierto modo, es como volver a las cámaras digitales de principios de los 2000, esas que no podías tomarte en serio pero que terminaban documentando la mitad de tus vacaciones. Aquí pasa lo mismo: no esperes nitidez extrema, espera historias. Esa es la gracia.

