Vale, no todo el mundo necesita llevar encima una flash con softbox, batería y ventilador. A veces, lo que hace falta es algo simple: luz decente, tamaño pequeño, y que no te deje tirado a los veinte minutos. Eso es justo lo que propone Godox con sus nuevos iT20 e iT22, dos flashes LED compactos que no intentan sustituir a una antorcha profesional, pero sí cubrir ese hueco entre el frontal del móvil y el despliegue de estudio.
No hay promesas de revolución ni frases de catálogo. Son dos bichos pequeños, bien construidos, con buena salida de luz y un enfoque claro: darte control total desde el móvil, sin que necesites cables, ni menús raros, ni espacio en la mochila. Uno es más básico, el otro más completo, pero ambos comparten filosofía: herramientas útiles, no juguetes con luces de colores.
Están pensados para creadores que graban con el móvil, para retratistas en exterior, para quien hace vídeos en casa o fotografía de producto sin complicarse la vida. Funcionan con batería interna, tienen modos RGB, efectos FX y se pueden montar con imanes. No pretenden llamar la atención, pero tienen pinta de que acabarán siendo más útiles de lo que parece.

Tabla de especificaciones de los flashes Godox

Flash TTL en serio, sin complicaciones
Ambos modelos funcionan con TTL en Canon, Nikon, Sony, Fujifilm, Olympus y Panasonic. Nada de modos manuales eternos ni pruebas a ojo: miden la luz, disparan y ya. Eso sí, si eres de los que quiere control manual, también puedes cambiar de modo con un botón dedicado. La interfaz es mínima pero clara, y te permite ajustar la potencia en pasos de 1/3 desde 1/32 hasta 1/1. Simple, pero efectivo.
Mismo flash, distinto tamaño
Los flashes Godox iT20 y el iT22 son casi idénticos en funcionamiento. La diferencia está en las dimensiones y el peso:
- Godox iT20: 45 gramos, más corto. Ideal para cámaras pequeñas, o si no quieres que sobresalga más que el visor.
- Godox iT22: 52 gramos, un poco más alto. Pensado para cámaras con objetivos grandes o parasoles voluminosos, donde necesitas más separación física del eje del objetivo.
En ambos casos, el cuerpo es tan pequeño que parece un accesorio más que un flash real. Pero disparan bien, recargan rápido y no fallan.
700 disparos por carga, 1,5 segundos de reciclado
Los dos modelos integran una batería de litio que se carga por USB-C. Godox promete más de 700 disparos a plena potencia y un tiempo de reciclado de 1,5 segundos. Esto no es un flash de estudio ni un Godox V1, pero para lo que pesa y cuesta, cumple con creces.
Si trabajas a potencias más bajas (como es habitual con TTL), te da para muchas sesiones sin cargar. No hay batería extraíble, pero con un powerbank en el bolsillo puedes cargarlo entre sesiones sin problema.

Accesorios magnéticos y zapata opcional con inclinación
El cabezal es fijo. No gira, no se inclina. Pero Godox ofrece una solución sencilla: el TR TTL Hot Shoe Riser, un adaptador que eleva el flash 30 mm y le añade un basculante de 0 a 90°. Así puedes hacer rebotes cuando quieras o evitar viñeteo en objetivos angulares.
Además, los iT20/iT22 son compatibles con modificadores magnéticos: difusores, filtros CTO (1/2 y completos incluidos en la caja), geles creativos y grids. Cambiar el carácter de la luz lleva literalmente un segundo.
¿Quién debería plantearse usar uno de estos flashes Godox?
No, no es un flash para eventos ni para congelar acción en exteriores. Pero para:
- Fotografía casual o callejera
- Flash de relleno discreto
- Retratos improvisados
- Vídeo en interiores donde necesitas algo de luz puntual
- O simplemente para no depender del flash integrado…
Estos flashes Godox iT20 e iT22 tienen bastante más sentido de lo que parece. El tamaño es ridículo, la funcionalidad es decente y la compatibilidad con TTL los convierte en una opción muy real para quien quiere olvidarse del flash… hasta que lo necesita.




