En 1925, Leica cambió para siempre la historia de la fotografía. Lo hizo con una cámara pequeña, de 35 mm, pensada para llevar siempre encima y disparar de forma rápida, directa, casi invisible. Un concepto revolucionario en su momento que acabaría dando lugar al fotoperiodismo moderno y a buena parte de la estética documental del siglo XX. Un siglo después, Leica celebra 100 años con una serie de productos que no solo rinden homenaje a esa herencia, sino que también reafirman su lugar como una de las marcas más reconocibles —y discutidas— del panorama fotográfico actual.
La celebración incluye varias ediciones especiales, entre ellas una Leica M11-D sin pantalla trasera que recupera la experiencia purista del visor telemétrico, un objetivo con sabor a 1925, una nueva D-Lux 8 con inspiración clásica, y hasta unos binoculares de colección. Todo envuelto en un mensaje claro: Leica cumple 100 años, pero sigue mirando al futuro con los mismos valores con los que nació.

Una Leica sin pantalla: la M11-D “100 Years of Leica Photography”
La joya de esta conmemoración es, sin duda, la nueva Leica M11-D centenario. Una cámara que prescinde de la pantalla trasera y que, como ya hiciera la M10-D, apuesta por una experiencia 100 % visual, sin distracciones digitales. En lugar del clásico monitor, la parte trasera luce una cubierta de latón lacado en negro con un diseño sobrio y elegante, acompañado de una rueda de control para la compensación de exposición.
El sensor es el conocido CMOS BSI Full Frame de 60 megapíxeles, el mismo que equipa la Leica M11 estándar, con el procesador Maestro III y una latitud de exposición de hasta 15 pasos. En la parte superior se encuentra el grabado conmemorativo del centenario y una numeración limitada: solo se fabricarán 100 unidades, lo que la convierte en una de las ediciones más exclusivas de la serie M.
Dos objetivos a juego: uno moderno, otro histórico
Anastigmat-M 50mm f/3.5: una reedición del primer objetivo lanzado con la Leica I original en 1925. Diseño retráctil, cuerpo de aluminio niquelado y un rendimiento óptico que mezcla estética clásica con calidad actual.
Summilux-M 50mm f/1.4 ASPH.: la óptica estándar de referencia en Leica, también en versión especial con acabados a juego y detalles vintage. Una lente luminosa y versátil, perfecta para aprovechar todo el potencial del sensor de 60 MP.
El conjunto viene presentado en una caja lacada en negro, con interior forrado y accesorios en cuero color coñac, todo con una estética que remite a los orígenes de la marca en Wetzlar.

Leica D-Lux 8 y Sofort 2: homenajes más accesibles
Para quienes prefieren un homenaje menos exclusivo (y más asequible), Leica también ha renovado dos de sus modelos compactos con motivo del centenario.
Leica D-Lux 8 “100 Years”: misma base técnica que el modelo estándar (sensor Four Thirds de 22 MP, zoom 24-75 mm equivalente), pero con diseño especial, cuerpo negro con detalles niquelados y el logo rojo eliminado. Cuesta alrededor de 1.870 euros.
Leica Sofort 2 “100 Years”: la cámara instantánea de Leica también se viste de gala con acabados vintage, cuerpo negro, tapa de objetivo redonda y controles que imitan a la Leica I original. Precio aproximado: 500 euros.
Trinovid Heritage: hasta los prismáticos tienen edición limitada
La colección del centenario se completa con los binoculares Trinovid 10×40 “Heritage Edition”, también limitados a 100 unidades. Cuerpo metálico, cuero natural y acabados artesanales para un producto que se mueve más en el terreno del coleccionismo que en el uso habitual.
100 años de Leica: una historia de diseño, fotografía y estilo
Más allá de los productos, Leica ha lanzado una plataforma digital conmemorativa donde repasa los momentos más importantes de su historia. Desde las primeras Leica I hasta la serie M digital, pasando por colaboraciones con fotógrafos de la talla de Henri Cartier-Bresson, Robert Capa o Sebastião Salgado. También se han publicado exposiciones, reediciones de libros y una nueva edición del volumen 100 Leica Stories, que recoge historias, imágenes y testimonios sobre el legado visual de la marca.
Leica no es solo técnica. Es una forma de entender la fotografía. Y eso, guste más o menos, la ha mantenido en pie durante cien años. Sin necesidad de pantallas táctiles ni modos automáticos. Solo con el valor de mirar y disparar.




