Nikon acaba de dar un paso lógico para seguir nutriendo su ecosistema de montura Z, pensando sobre todo en quienes buscan versatilidad sin dejarse la espalda ni la cartera en el intento. El nuevo Nikkor Z 24-105mm f/4-7.1 llega para ocupar ese espacio del «objetivo para todo» que tanto agradecemos cuando salimos de viaje o simplemente queremos ir ligeros con una sola lente montada. No pretende competir con la artillería pesada de la serie S, sino ofrecer un rango focal muy aprovechable en un cuerpo realmente compacto y resultón.
Para el usuario que se estrena en el formato completo, quizás dando el salto con la flamante Nikon Z5 II, este objetivo se postula como el compañero de fatigas ideal. Resuelve de un plumazo esa duda de si llevar un angular para paisajes o un tele corto para retratos, concentrándolo todo en un zoom que no abulta mucho más que un objetivo de kit convencional. Es la respuesta de Nikon a una demanda real: una óptica equilibrada que invite a sacar la cámara de casa más a menudo, sin que nos dé pereza por el peso.
Aunque sobre el papel ese f/7.1 al final del recorrido focal pueda asustar a los más puristas, la realidad de los sensores actuales y la excelente gestión del ruido en los cuerpos Z permiten trabajar con este cristal con mucha más solvencia de la que parece. Se trata de un diseño inteligente que prioriza la portabilidad y el precio, pero manteniendo esa respuesta ágil y silenciosa a la que nos tiene acostumbrados la marca. Al final, se trata de entender que no siempre hace falta un f/2.8 para hacer fotos memorables, especialmente cuando la luz acompaña o sabemos jugar con las capacidades de nuestra cámara.

Un rango focal para no quitarlo de la cámara
La gran virtud de este Nikon Z 24-105mm es, precisamente, su polivalencia. Pasar de un gran angular decente para captar un paisaje a un 105mm que nos permite cerrar el encuadre en un detalle o hacer un retrato con un bokeh natural muy agradable es un lujo en este segmento de precio.
A diferencia de los antiguos objetivos de kit que se quedaban cortos en los 50mm o 70mm, aquí tenemos ese «extra» de teleobjetivo que marca la diferencia en eventos o viajes. No es un zoom extremo, pero sí lo suficientemente largo como para no echar de menos otra lente en el 90% de las situaciones cotidianas.
Entendiendo el compromiso: la apertura f/4-7.1
Seamos honestos: no es el objetivo más luminoso del escaparate. Empieza en un f/4 muy correcto en los 24mm, pero se cierra hasta f/7.1 cuando llegamos al máximo de su focal. ¿Qué significa esto en la práctica? Pues que en interiores muy oscuros o al caer el sol, tendremos que tirar de ISO o confiar en el estabilizador de cuerpo de cámaras como la Nikon Z5 II.
Sin embargo, esta decisión de diseño tiene una ventaja directa: el tamaño. Es un objetivo increíblemente ligero (350 gramos de peso) y compacto. Si Nikon hubiera buscado un f/4 constante, estaríamos hablando de casi el doble de peso y de precio. Para fotografía de calle, viajes de senderismo o simplemente para quien quiere ir discreto, este «sacrificio» de luz está más que justificado.
El aliado natural de la Nikon Z5 II
El lanzamiento de este objetivo no es casualidad y parece diseñado a medida para acompañar a la Nikon Z5 II. Juntos forman un conjunto equilibrado, pensado para el fotógrafo entusiasta que busca la calidad del full frame pero con una filosofía de uso sencilla y efectiva.
Si estás pensando en actualizar tu equipo y quieres un kit que te sirva para casi todo sin complicarte la vida cambiando de objetivo cada cinco minutos, esta combinación es, probablemente, una de las más sensatas que puedes encontrar ahora mismo en el catálogo de Nikon.

Pequeño pero matón: capacidad macro y sellado
Un detalle que nos ha gustado mucho es su distancia mínima de enfoque de tan solo 20 centímetros. Nos permite acercarnos bastante a los sujetos (con una relación de reproducción de 0,5x a 105mm), lo que le da un aire de «semi-macro» muy apañado para fotografiar flores, texturas o detalles de productos sin necesidad de una lente específica.
Además, a pesar de ser un objetivo de entrada, Nikon no ha descuidado la construcción. Cuenta con un sellado básico contra el polvo y la humedad, algo esencial si lo vamos a sacar de paseo por el campo o la ciudad sin miedo a que cuatro gotas nos arruinen el día.

Precio y disponibilidad en España
El Nikkor Z 24-105mm f/4-7.1 llegará a Fotografiarte con un precio que ronda los 550 € si se adquiere por separado, aunque lo más habitual —y lo más inteligente desde el punto de vista del ahorro— será encontrarlo en kit junto a los cuerpos de la serie Z. Es una inversión muy razonable para un objetivo que, por su versatilidad, tiene todas las papeletas para quedarse pegado a tu cámara durante mucho tiempo.

