El 2025 ha sido uno de esos años que, cuando miras atrás, te das cuenta de que han pasado muchas más cosas de las que parecía mientras ocurrían. No ha sido un año de avalanchas constantes de cámaras nuevas, pero sí un año de cambios de enfoque, de ajustes estratégicos por parte de las marcas y de productos que, sin hacer demasiado ruido, han ido marcando hacia dónde se mueve el sector.
En el canal de YouTube lo hemos vivido en primera persona. Más de 6.000 vídeos subidos, decenas de cámaras y objetivos pasando por las manos y muchas horas de pruebas reales, no de ficha técnica. Y precisamente por eso, al cerrar el año, apetece parar un momento y separar el grano de la paja: qué nos ha gustado de verdad, qué nos ha dejado fríos y qué directamente no ha terminado de encajar.
Este artículo es ese repaso. No es una lista objetiva —eso no existe— ni un ranking pensado para quedar bien con nadie. Es una lectura desde la experiencia, desde el uso y desde la sensación que dejan los productos cuando los sacas de la caja, los usas y convives con ellos. Algunas cámaras nos han hecho disfrutar más de la cuenta. Otras, sinceramente, no.
Las cámaras que más nos han gustado en 2025
Antes de bajar al barro con modelos concretos, conviene dejar claro el criterio: las cámaras que más nos han gustado en 2025 no son necesariamente las más vendidas ni las que mejor quedan en una diapositiva de PowerPoint, sino aquellas que, una vez usadas de verdad, tienen sentido como herramienta y como experiencia.
Cámaras bien pensadas, coherentes con su planteamiento y que no obligan a justificar sus carencias con marketing, sino que se defienden solas cuando las sacas a la calle y empiezas a disparar.
Fujifilm GFX100RF: cuando una compacta tiene sentido
La Fujifilm GFX100RF es una de esas cámaras que no se entienden solo leyendo especificaciones. Fujifilm ha recuperado el espíritu de la GFX50R y lo ha llevado un paso más allá: una cámara de formato medio con óptica fija, relativamente compacta, y pensada para disfrutar del proceso.
No es una cámara “sencilla” en el sentido simplón de la palabra, pero sí lo es en experiencia de uso. Mandos bien colocados, una ergonomía que invita a fotografiar y una sensación constante de que todo está donde debe estar. El sensor estabilizado de 100 megapíxeles, las opciones panorámicas tipo XPan y una calidad de imagen que roza lo obsceno hacen que sea una cámara que se disfruta desde el primer disparo. Este es el tipo de compacta que debería marcar el camino: cámaras que no estorban, que no abruman y que te devuelven las ganas de salir a fotografiar.

Leica M EV1: el elefante en la habitación… que funciona
La Leica M EV1 ha sido, sin duda, uno de los lanzamientos más comentados del año. Para algunos, una traición a la filosofía M. Para otros, justo lo que llevaba años pidiéndose en voz baja: una Leica con visor electrónico, enfoque asistido y mayor comodidad de uso.
Y lo cierto es que, tras probarla, cuesta llamarla traición. Leica sigue teniendo su serie M para los puristas del telémetro, del visor óptico y del ritual clásico. Pero para quien quiere montar un 90 mm, usar focus peaking y ver realmente lo que está encuadrando, la Leica M EV1 es una solución lógica y muy bien ejecutada. No es una Leica “para todos”, pero sí una Leica necesaria. Y eso, en una marca tan conservadora, ya es mucho decir.
Canon y Sony: el nuevo estándar profesional
Aquí es imposible no hablar de las dos cámaras que, muy probablemente, van a concentrar gran parte de las ventas profesionales en los próximos años: la Canon R6 III y la Sony A7 V.
La Canon ha sorprendido más de lo esperado. Da la sensación de que Canon, por fin, ha decidido dejar de poner frenos artificiales a sus cuerpos y ofrecer una cámara realmente completa. El salto a sensores de 30 y tantos megapíxeles es lógico, equilibrado y muy acertado. La estabilización, el vídeo y la gestión de tarjetas hacen que sea un cuerpo redondo para foto y vídeo.
Sony, por su parte, ha jugado su carta más interesante: el sensor semiapilado. Menor rolling shutter, mayor rapidez y una respuesta muy sólida en situaciones exigentes. Eso sí, se nota cierta contención para no canibalizar gamas superiores, especialmente en vídeo con recortes que no terminan de convencer. Aun así, ambas cámaras marcan claramente el nuevo estándar profesional en 2026.

Cámaras pensadas para vídeo (y algo más)
El vídeo lleva ya varios años marcando el paso, pero en 2025 esa tendencia se ha terminado de consolidar con cámaras que ya no se conforman con “grabar bien”, sino que buscan ofrecer flujos de trabajo más serios sin renunciar del todo a la fotografía.
No hablamos de híbridas de compromiso, sino de cuerpos claramente orientados al vídeo que, en algunos casos, han sabido encontrar un equilibrio real para quienes no quieren dos cámaras distintas según el encargo o el día que tengan por delante.
Nikon ZR: híbrida de verdad
La Nikon ZR ha sido una de las sorpresas personales del año. No es solo una cámara de vídeo con foto “de relleno”. Aquí hay resolución fotográfica suficiente para trabajar en serio y un apartado de vídeo muy bien resuelto: perfiles logarítmicos, sensor estabilizado, buena gestión térmica y un comportamiento muy fiable. Para quien quiere un 50 % foto y 50 % vídeo, es una de las opciones más coherentes que hemos visto este año.
Canon EOS C50: cine en formato compacto
La Canon C50 hereda ideas de gamas superiores y las mete en un cuerpo más manejable. Open Gate en 7K a 30 fps, grabación RAW en 7K y la incorporación de C-Log 2 hacen que sea una herramienta muy potente para creadores de contenido y producciones pequeñas que no quieren renunciar a calidad. No es una cámara barata, pero sí una cámara honesta con lo que ofrece.

2025 también ha sido un gran año para las ópticas
Si algo ha quedado claro este año es que los fabricantes se han cansado de repetir las mismas focales de siempre. Hemos visto teles largos más asequibles, como el Sony 400–800, pensados para naturaleza y fauna sin arruinarte. En el otro extremo, Sigma ha sacado un auténtico monstruo: el 300–600 mm f/4, que es casi cuatro teles fijos en uno, con zoom y enfoque internos y una calidad de imagen sobresaliente.
OM System ha dado en el clavo con su 50–200 mm f/2.8, una óptica con carácter, muy bien pensada para eventos, naturaleza y uso profesional real. Y Viltrox ha terminado de consolidarse con ópticas luminosas y precios agresivos: el 35 mm f/1.2, el 85 mm f/1.4 Pro o el 56 mm f/1.2 son ya alternativas muy serias.
Mención especial también al Sony 50–150 mm f/2, por concepto y por look, y al sorprendente Canon 45 mm f/1.2, que por unos 600 € rompe completamente con lo que estábamos acostumbrados a ver en ese rango de luminosidad.

Las cámaras que menos nos han encajado en 2025
No todo lo que ha llegado en 2025 ha terminado de funcionar igual de bien, y conviene decirlo sin dramatismos. Las cámaras que aparecen en este apartado no son necesariamente malas, ni mucho menos inutilizables, pero sí son modelos que, por decisiones de diseño, precio o planteamiento, no han terminado de encajar con lo que prometían o con lo que el mercado y el usuario podían razonablemente esperar de ellas. Y cuando eso ocurre, más que decepción, lo que queda es cierta sensación de oportunidad perdida.
Sony FX2: demasiado compromiso
La Sony FX2 no es una mala cámara, pero sí una cámara difícil de justificar por precio. Sensor y rolling shutter que no están a la altura, recortes en 4K60 y decisiones de diseño que complican el uso con rigs hacen que se quede en tierra de nadie. Para una cámara puramente de vídeo, se esperaba más.

OM System OM-5 II: actualización mínima
La OM-5 II llega más como una actualización normativa que como un modelo nuevo. USB-C obligatorio, pequeños ajustes… y poco más. Da la sensación de que había margen para algo más ambicioso, sobre todo viendo el contexto del mercado.
Sony RX1R III: gran cámara, precio imposible
La Sony RX1R III es una compacta espectacular en rendimiento, tamaño y calidad. Pero 5.000 € es una cifra difícil de justificar. En ese terreno, inevitablemente, aparece la comparación con la Leica Q3… y ahí Sony lo tiene complicado.
Un cierre de año con más luces que sombras
2025 no ha sido un año de lanzamientos masivos, pero sí un año de consolidación y cambios de rumbo. Más vídeo, sensores en torno a los 30 MP como nuevo estándar y ópticas cada vez más creativas en concepto y precio.
Ahora queda ver qué nos trae 2026. Si los fabricantes seguirán arriesgando o si volverán a jugar sobre seguro. De momento, nosotros seguiremos probando, grabando y contando lo que vemos, sin filtros y sin miedo a decir cuando algo no convence.

