Sigma sigue construyendo una de las familias de ópticas de cine más ambiciosas que ha lanzado hasta ahora. La firma japonesa acaba de anunciar los nuevos Sigma Aizu Prime 21mm T1.3 LF, 100mm T1.3 LF y 125mm T1.3 LF, tres objetivos diseñados para cámaras de gran formato que mantienen una de las señas de identidad más llamativas de toda la serie: una apertura máxima T1.3 independientemente de la focal.
No estamos exactamente ante una sorpresa. Cuando Sigma presentó oficialmente los Aizu Prime en junio de 2025, dejó bastante claro que aquello no iba a quedarse en las ocho focales que llegaron inicialmente al mercado. De hecho, en Fotografiarte ya hablamos de la presentación de los Sigma Aizu Prime T1.3, una familia concebida desde cero para cine y con doce focales previstas.
Con estos tres nuevos objetivos, el puzle está prácticamente terminado. La familia Aizu Prime alcanza ya las once ópticas, extendiendo ahora su rango tanto hacia el angular como hacia el tele. Solo queda pendiente el 18mm T1.3 LF, que Sigma continúa manteniendo en desarrollo y para el que, por el momento, no ha comunicado una fecha de lanzamiento.

Sigma Aizu Prime 21mm, 100mm y 125mm: ahora sí hay mucho más donde elegir
Hasta ahora, las ocho ópticas disponibles cubrían focales comprendidas entre 25 y 75 milímetros. Era un conjunto bastante completo para trabajar en una producción, pero dejaba dos huecos bastante evidentes: faltaba algo más de angular y, sobre todo, faltaban focales largas.
El Sigma Aizu Prime 21mm T1.3 LF viene precisamente a ampliar ese extremo angular. No llega todavía al prometido 18mm, pero permite trabajar con planos considerablemente más abiertos manteniendo exactamente la misma apertura T1.3 y, algo todavía más importante en cine, el mismo carácter visual que sus hermanos.
En el otro extremo aparecen los 100mm T1.3 LF y 125mm T1.3 LF. Dos focales que permiten cerrar mucho más el plano, aumentar la compresión de perspectiva y trabajar con una separación entre sujeto y fondo especialmente marcada. Si además ponemos sobre la mesa ese T1.3, las posibilidades para retrato, primeros planos y escenas con muy poca profundidad de campo son bastante evidentes.
T1.3 en once objetivos no es precisamente un detalle menor
Una de las cosas realmente interesantes de los Sigma Aizu Prime no está en una focal concreta, sino en el planteamiento de toda la colección. Sigma mantiene una transmisión T1.3 en toda la serie, algo especialmente complicado cuando hablamos de una familia que pretende extenderse desde los 18 hasta los 125 milímetros.
Ese T1.3 permite trabajar con niveles de iluminación reducidos, pero reducirlo simplemente a “objetivos luminosos” sería quedarse bastante corto. En una producción cinematográfica también significa disponer de una profundidad de campo extremadamente reducida y mantener unas condiciones de exposición mucho más consistentes cuando se cambia de focal.
Sigma ha buscado además que el desenfoque y la transición entre las zonas enfocadas y desenfocadas sean progresivos y naturales. La idea no es conseguir únicamente una imagen técnicamente perfecta, sino mantener ese equilibrio bastante complicado entre nitidez moderna y una representación menos clínica de la escena.
El verdadero asunto está en que los once se parezcan
En fotografía podemos permitirnos que un 35mm y un 85mm tengan personalidades diferentes. Incluso puede resultar atractivo. En cine, cuando estás cambiando de focal dentro de una misma secuencia, la historia cambia bastante.
Por eso Sigma insiste especialmente en la consistencia del color, contraste, bokeh y comportamiento de los destellos entre todas las ópticas Aizu Prime. Los nuevos 21mm, 100mm y 125mm han sido desarrollados para mantener el mismo lenguaje visual de las ocho focales anteriores, evitando que un cambio de objetivo provoque también un cambio evidente en el aspecto de la imagen.
La compañía también asegura haber trabajado especialmente sobre dos problemas importantes en una óptica cinematográfica: la distorsión y el focus breathing. Este último resulta especialmente crítico cuando se realizan cambios de foco durante una toma, ya que una variación evidente del ángulo de visión puede terminar pareciendo un pequeño zoom involuntario.

Un círculo de imagen de 46,3 mm para ir más allá del Full Frame
Los tres nuevos Sigma Aizu Prime mantienen un círculo de imagen de 46,3 milímetros. Para poner el dato en contexto, la diagonal de un sensor Full Frame de 36 x 24 mm ronda los 43,3 milímetros. Es decir, Sigma deja margen suficiente para cubrir cómodamente estos sensores y también determinados sistemas cinematográficos de mayor tamaño.
Eso permite utilizar la colección no solamente sobre cámaras Full Frame y Super 35, sino también con modelos de gran formato como la ARRI ALEXA LF trabajando en Open Gate o sistemas VistaVision.
Y aquí empieza a entenderse mejor por qué Sigma habla de objetivos LF —Large Format— y no simplemente de ópticas Full Frame. La intención es que una misma colección pueda acompañar a producciones realizadas con diferentes tamaños de sensor sin quedarse corta precisamente cuando aparece una cámara de mayor formato.
ZEISS eXtended Data y metadatos para posproducción
Los nuevos Aizu Prime son compatibles con ZEISS eXtended Data, además de ofrecer comunicación electrónica para integrar información del objetivo dentro del flujo de producción.
El sistema permite registrar en tiempo real diferentes metadatos de la óptica y proporcionar información útil para realizar posteriormente correcciones de distorsión y viñeteo. Puede parecer una cuestión secundaria frente a la apertura o la calidad óptica, pero cobra bastante importancia cuando el material termina en procesos complejos de VFX o posproducción.
Es precisamente ahí donde se nota que los Aizu Prime no son objetivos fotográficos modificados con un engranaje alrededor. Sigma ha desarrollado sus fórmulas ópticas y su construcción pensando específicamente en las necesidades de una producción cinematográfica.



