La Sony RX10 V es una de esas cámaras que muchos habíamos dejado de esperar. La RX10 IV llevaba casi nueve años en el catálogo sin recibir una actualización, algo difícil de imaginar en un mercado donde muchos modelos apenas permanecen dos o tres años antes de ser sustituidos. Durante todo ese tiempo hubo rumores, filtraciones e incluso quien daba la gama por desaparecida. Al final, Sony ha decidido que todavía había sitio para una nueva generación.
Y, sinceramente, tiene bastante sentido. Mientras las cámaras sin espejo siguen creciendo en prestaciones… y también en precio, continúa existiendo un tipo de fotógrafo que simplemente quiere salir a hacer fotos con un único equipo capaz de cubrir prácticamente cualquier situación. Ahí es donde la RX10 V vuelve a tener mucho que decir.
Lo interesante es que Sony no ha intentado reinventar el concepto. Ha preferido conservar aquello que convirtió a la RX10 IV en una referencia y actualizar todo lo que se había quedado atrás: un sistema de enfoque heredado de las Alpha más recientes, nuevas funciones de vídeo, una ráfaga más rápida y un rendimiento general que la vuelve a situar entre las bridge más interesantes del momento.
Nuestro análisis de la Sony RX10 V
Te dejamos la prueba en profundidad, con opinión e imágenes reales hechas con la Sony RX10 V. Como siempre en nuestro canal de Youtube, donde tienes todas las novedades fotográficas.
La filosofía sigue siendo la misma, y probablemente sea un acierto
Hay cámaras que intentan hacerlo todo. La Sony RX10 V tiene un objetivo mucho más claro: ofrecer la mayor versatilidad posible sin depender de objetivos intercambiables. Su objetivo ZEISS Vario-Sonnar T equivalente a un 24-600 mm f/2.4-4 sigue siendo el gran protagonista y continúa siendo una de las combinaciones más atractivas para fotografía de naturaleza, viajes, deportes o fauna.
Es cierto que existen alternativas como la Nikon Coolpix P1100, capaz de alcanzar distancias focales muy superiores. Sin embargo, Sony juega una partida diferente. Aquí el objetivo no es conseguir el mayor zoom del mercado, sino ofrecer un conjunto mucho más equilibrado donde la calidad óptica, la velocidad de enfoque, la luminosidad y las prestaciones generales tengan tanto peso como el propio alcance.
Un objetivo que sigue siendo un referente
Si hay una característica que define a la RX10 V es su impresionante rango focal. Pasar de un 24 mm para fotografiar un paisaje a un 600 mm para capturar aves o deportes con solo girar el anillo del zoom sigue siendo una de esas cosas que cuesta valorar hasta que se utiliza sobre el terreno.
Además, mantener una apertura f/2.4-4 en un recorrido tan amplio continúa siendo uno de los grandes argumentos de esta cámara. En un sistema de objetivos intercambiables, conseguir esa misma versatilidad supondría transportar varias lentes con un coste y un peso muy superiores. Aquí todo forma parte del mismo conjunto, listo para disparar en cuestión de segundos.

El sensor no cambia, pero el rendimiento sí
Sony mantiene un sensor CMOS Exmor RS de 1 pulgada y aproximadamente 20 megapíxeles, una decisión que seguramente generará debate. Después de tantos años, algunos esperaban que la Sony RX10 V diera el salto a un sensor APS-C, especialmente viendo la evolución del mercado.
Sin embargo, hay que entender el motivo de esta elección. Mantener un sensor de una pulgada permite conservar un objetivo relativamente compacto con un impresionante rango equivalente a 24-600 mm. Si Sony hubiera apostado por un sensor más grande, el tamaño, el peso y el precio del conjunto se habrían disparado considerablemente, perdiendo parte de la esencia de la serie RX10.
El gran salto está en el procesador
Si el sensor mantiene una base conocida, donde realmente encontramos una evolución importante es en el procesador. La Sony RX10 V incorpora el último procesador de imagen de Sony junto con una unidad específica dedicada al procesamiento mediante inteligencia artificial, una tecnología que ya hemos visto en modelos recientes de la serie Alpha.
Esto no solo mejora la velocidad general de la cámara. También permite analizar la escena en tiempo real para reconocer sujetos con mucha mayor precisión, anticipar movimientos y mantener el enfoque incluso en situaciones especialmente complicadas. Es una evolución menos llamativa que aumentar los megapíxeles, pero probablemente mucho más útil en el día a día.

Un enfoque automático heredado de las Alpha
Uno de los aspectos donde más se notan esos nueve años de diferencia respecto a la Sony RX10 IV es el sistema de enfoque. Sony ha trasladado buena parte de la tecnología que ya conocemos en cámaras como la A1 II o la A9 III, incorporando un sistema de reconocimiento de sujetos mucho más avanzado.
La cámara es capaz de identificar personas, animales, aves, insectos, coches, trenes y aviones, manteniendo el seguimiento incluso cuando el sujeto cambia de dirección o queda parcialmente oculto. Para quienes fotografían naturaleza o deportes, este tipo de mejoras suelen marcar mucha más diferencia que unos cuantos megapíxeles adicionales.
AUTOFOCUS CON IA
La diferencia no está solo en enfocar más rápido, sino en seguir mejor al sujeto cuando la escena se complica.
Una cámara pensada para seguir la acción
No tendría demasiado sentido disponer de un sistema de enfoque tan avanzado si la cámara no fuera capaz de acompañarlo con un buen rendimiento en disparo continuo. Por eso la RX10 V alcanza ráfagas de hasta 30 fotografías por segundo con seguimiento continuo de enfoque y exposición.
Más allá de la cifra, lo realmente interesante es que el visor electrónico mantiene una visualización prácticamente continua durante la ráfaga. Esa ausencia de blackout facilita mucho seguir sujetos rápidos, especialmente aves en vuelo, deportes o cualquier escena donde perder el contacto visual durante unas décimas de segundo puede significar perder la fotografía.

Una bridge que también piensa en los creadores de contenido
La fotografía sigue siendo el principal argumento de la RX10 V, pero sería injusto pasar por alto todo lo que Sony ha incorporado pensando en quienes también trabajan con vídeo. Durante los últimos años la marca ha demostrado que muchas de las tecnologías desarrolladas para la serie Alpha terminan llegando a otras familias, y esta cámara no es una excepción.
La Sony RX10 V es capaz de grabar vídeo 4K hasta 120 fotogramas por segundo, ofreciendo además perfiles como S-Log3, S-Cinetone y compatibilidad con LUTs personalizadas. Son herramientas que hasta hace relativamente poco estaban reservadas a modelos mucho más especializados y que ahora convierten a esta bridge en una opción muy seria para documentales de naturaleza, viajes o producción de contenido profesional.
CREADORES DE CONTENIDO
Una cámara. Cero cambios de objetivo. Muchísimas posibilidades.
Si grabas viajes, naturaleza, deportes o contenido para redes sociales, la combinación de un zoom equivalente a 24-600 mm, grabación 4K120 y autofocus con inteligencia artificial convierte a la RX10 V en una herramienta extremadamente versátil para trabajar con un único equipo.
Mejoras en la autonomía de la batería
Más allá de las especificaciones, hay pequeños detalles que terminan marcando la diferencia cuando una cámara pasa muchas horas entre las manos. Sony mantiene una empuñadura generosa, numerosos controles físicos personalizables y un diseño pensado para acceder rápidamente a las funciones más habituales sin depender continuamente de los menús.
También resulta una buena noticia la utilización de la batería NP-FZ100, la misma que encontramos en buena parte de la gama Alpha. Es una batería ampliamente conocida por ofrecer una autonomía muy superior a generaciones anteriores y, para muchos usuarios de Sony, supone además la ventaja de compartir cargadores y baterías entre distintos equipos.

Nuestra opinión sobre la Sony RX10 V
La Sony RX10 IV demostró durante años que una cámara no necesita objetivos intercambiables para ser tremendamente útil. Mientras buena parte del mercado se centraba en sensores cada vez más grandes, la RX10 seguía ofreciendo algo que muy pocas cámaras podían igualar: un objetivo equivalente a 24-600 mm, una excelente calidad de imagen y la posibilidad de afrontar casi cualquier situación sin cambiar de objetivo.
La RX10 V mantiene exactamente esa filosofía, y creo que Sony ha acertado. En lugar de reinventar una cámara que ya funcionaba muy bien, ha preferido actualizar los aspectos donde realmente acusaba el paso del tiempo. El nuevo sistema de enfoque con inteligencia artificial, la ráfaga de hasta 30 fps, las mejoras en vídeo y el procesador de última generación consiguen que vuelva a ser plenamente competitiva en 2026.
Es cierto que algunos usuarios esperaban cambios más profundos después de casi nueve años, pero probablemente habrían supuesto renunciar a la esencia de la serie RX10. Precisamente ahí reside su mayor atractivo: ofrecer una combinación de alcance, luminosidad, velocidad y facilidad de uso que sigue siendo muy difícil de encontrar en cualquier otro sistema. No pretende sustituir a una cámara de objetivos intercambiables; pretende evitar que la necesites en muchas situaciones. Y esa sigue siendo una propuesta tremendamente interesante.
Lo que debes saber de la Sony RX10 V
Sony recupera una de las cámaras bridge más icónicas del mercado casi nueve años después de la RX10 IV. Mantiene su filosofía todoterreno, pero incorpora tecnologías heredadas de las Alpha más recientes para seguir siendo una referencia en fotografía de naturaleza, viajes y acción.
La RX10 V no busca competir con una cámara de objetivos intercambiables. Su propuesta es diferente: ofrecer un único equipo capaz de cubrir prácticamente cualquier situación sin renunciar a un autofocus de última generación, un enorme rango focal y unas prestaciones de vídeo muy avanzadas.

