Tamron celebra su 75 aniversario con un objetivo que apunta directamente al viajero que no quiere cargar con media colección de ópticas. El nuevo Tamron 25-200mm F/2.8-5.6 Di III VXD G2 no es un simple “refresh” de catálogo: hablamos de un todoterreno de segunda generación que llega con más angular, un diseño mejorado y un sistema de enfoque más rápido. Una especie de “vuelve a intentarlo” sobre la base del ya popular Tamron 28-200mm RXD, pero ahora con ese extra de angular que puede salvar muchas fotos en la calle, en un templo o en un interior.
Lo interesante de este lanzamiento no es solo que Tamron afine un clásico, sino que lo haga en un momento en el que la competencia también ha puesto toda la carne en el asador. Hace apenas unas semanas, Sigma presentó su propio 20-200mm F3.5-6.3 DG DN Contemporary, abriendo la veda de los súper zooms “full frame” con un angular extremo. Tamron responde con menos angular, sí, pero con un f/2.8 en 25 mm que puede marcar la diferencia en condiciones de poca luz. Al final, la pregunta es clara: ¿prefieres llegar un poco más abajo en focal o tener más luminosidad de base?

Un diseño compacto, pero con truco
Una de las obsesiones de Tamron en la última década ha sido mantener el tamaño contenido sin renunciar a prestaciones. Y este Tamron 25-200 G2 no rompe esa norma: sigue siendo un objetivo relativamente ligero y compacto, con un diámetro de filtro de 67 mm, como casi toda la gama de la casa. Pero no nos engañemos: hablamos de un 8x para full frame, así que milagros no hay. Lo que sí parece haber mejorado es la ergonomía, con anillos de zoom y enfoque más suaves, y un acabado exterior revisado para soportar mejor el trote diario.
En el interior, la novedad está en el sistema de enfoque lineal VXD (Voice-coil eXtreme-torque Drive). Según Tamron, el salto respecto al motor RXD es notable: más rápido, más preciso y capaz de seguir sujetos en movimiento, ya sean mascotas corriendo por el parque o escenas deportivas. En la práctica, esto es lo que separa a un todoterreno usable de uno que acaba criando polvo en el armario porque se queda corto en situaciones reales.
Calidad de imagen y semimacro
Los todoterreno arrastran el estigma de ser “ni chicha ni limoná”: mucho rango focal pero compromisos en nitidez o distorsión. Tamron quiere desmontar esa fama con un diseño óptico de segunda generación que, prometen, da un salto en resolución y control de aberraciones. Habrá que ver las pruebas de campo, pero el hecho de mantener f/2.8 en el extremo angular ya da pistas de que la marca no ha tirado por el camino fácil.
Otra baza que juega este objetivo es la capacidad semimacro en 25 mm, con una magnificación máxima de 1:1,9. No es un macro puro, pero sí suficiente para primeros planos con detalle, desde flores hasta platos de comida, sin necesidad de cambiar de óptica. Para quienes buscan un objetivo “para todo”, esto significa poder cubrir desde paisaje hasta detalles cercanos con un solo cristal.
Rival directo: Sigma 20-200mm
La coincidencia en calendario no es casualidad. Tamron y Sigma llevan años midiendo fuerzas en el terreno de los zooms versátiles y, en 2025, han decidido que el ring está en el rango 20-200. Sigma se ha tirado al barro con un 20-200mm f/3.5-6.3, un rango que entra de lleno en el territorio de los antiguos 18-200 APS-C, pero con esteroides. Tamron, en cambio, apuesta por mantener el tele hasta 200 mm pero arrancar en 25 mm f/2.8, buscando un equilibrio entre angular suficiente y luminosidad útil.
En números fríos, Sigma gana en versatilidad de encuadre, pero Tamron ofrece mejor apertura en el arranque y, sobre el papel, una construcción más refinada. Ambos modelos se dirigen al mismo público: fotógrafos de viaje, de calle o de ocio que no quieren cargar con tres ópticas. Y ambos demuestran que, por fin, el “todo en uno” en full frame ha dejado de ser un producto de segunda división.

En la práctica este Tamron 25-200mm: ¿sustituye a varias ópticas?
La eterna duda con estos objetivos es siempre la misma: ¿pueden sustituir al clásico combo 24-70 + 70-200? La respuesta corta es no, pero la larga es “depende de lo que hagas”. Si tu prioridad es viajar ligero y llevar solo una cámara con un objetivo pegado, el Tamron 25-200mm G2 tiene todas las papeletas para convertirse en tu mejor compañero. No va a dar la calidad extrema de un GM o un Art, pero tampoco cuesta ni pesa lo mismo.
Además, Tamron ha afinado la compatibilidad con su Lens Utility, lo que significa poder personalizar funciones a tu gusto, algo que hasta hace poco era terreno reservado para ópticas mucho más caras. Pequeños detalles como estos refuerzan la sensación de que no se trata de un “apaño”, sino de un objetivo pensado para uso real y variado.




