El mercado de los zoom luminosos full frame lleva años moviéndose entre dos extremos muy claros: el 24-70mm f/2.8 como estándar absoluto y el 70-200mm como herramienta de alcance profesional. Por eso, cuando aparece un objetivo como el nuevo Tamron 35-100mm Di III VXD, lo primero que provoca es desconcierto. No encaja en la plantilla habitual. Y precisamente por eso resulta interesante, porque obliga a replantearse qué focales usamos realmente en retrato, evento y creación híbrida, y cuánto peso estamos dispuestos a cargar por cubrir un rango que muchas veces ni siquiera necesitamos.
Tamron ya jugó con algo parecido en los años 90, cuando lanzó un 35-105mm f/2.8 que no terminó de convertirse en estándar. El contexto era otro. Los carretes de película rendían peor en ISO, los fotógrafos dependían más de aperturas extremas y la versatilidad se entendía de otra manera. En 2026 la ecuación ha cambiado. Hoy prima el equilibrio entre calidad, ligereza y practicidad real. Y ahí es donde este nuevo zoom para Sony E y Nikon Z quiere posicionarse.
No busca sustituir a un 24-70mm universal. No pretende competir directamente con un 70-200mm de batalla. Lo que propone es algo distinto: concentrar las focales más utilizadas en retrato y eventos en un cuerpo compacto, con apertura constante f/2.8 y un peso que no te obligue a replantearte la jornada a mitad del día.
Nuestro análisis en vídeo del Tamron 35-100mm f2.8 VXD
Antes de entrar en detalles técnicos y diseccionar cada apartado con calma, preferimos enseñártelo funcionando. Porque este tipo de objetivo se entiende mucho mejor cuando lo ves funcionar en situaciones reales. Así que aquí tienes nuestro análisis en vídeo del Tamron 35-100mm f/2.8 VXD, con impresiones prácticas y lo que más nos ha sorprendido al probarlo.
Un rango recortado para ganar hacerlo más manejable
La decisión de arrancar en 35mm no es casual. Muchos fotógrafos de boda, evento social o retrato trabajan habitualmente entre 35mm y 100mm. Es un territorio cómodo, natural, versátil. El 35mm permite contextualizar sin deformaciones agresivas, el 50mm sigue siendo el punto de equilibrio clásico, el 85mm es casi sinónimo de retrato y el 100mm aporta un plus de compresión sin entrar en terrenos demasiado largos.
Al eliminar el tramo ultra angular y el tele más extremo, Tamron ha podido reducir dimensiones de forma notable. La versión para Sony E mide 119,2 mm y pesa únicamente 565 gramos, mientras que la versión para Nikon Z se sitúa en 121,5 mm y 575 gramos. Son cifras muy contenidas para un zoom f/2.8 Full Frame. En mano se traduce en un objetivo equilibrado que no cabecea incluso montado en cuerpos de tamaño medio.
En una época en la que cada gramo cuenta, especialmente para quienes combinan foto y vídeo o trabajan largas jornadas de eventos, este planteamiento tiene bastante lógica.

Construcción óptica pensada para retrato
El diseño óptico está compuesto por 15 elementos distribuidos en 13 grupos, con presencia de elementos asféricos y de baja dispersión que buscan controlar aberraciones y mantener una buena resolución en todo el rango focal. No estamos ante una óptica minimalista en cuanto a ingeniería interna, sino ante un conjunto pensado para ofrecer nitidez y, al mismo tiempo, un desenfoque agradable.
La apertura constante f/2.8 se mantiene en toda la distancia focal, algo que garantiza coherencia tanto en fotografía como en vídeo. El diafragma circular de nueve palas conserva una forma prácticamente redonda hasta dos pasos por debajo de la apertura máxima, lo que ayuda a mantener puntos de luz suaves y transiciones de desenfoque naturales.
En retrato, donde la textura de piel y el carácter del bokeh son decisivos, esta combinación entre resolución y suavidad marca la diferencia. Tamron ha orientado claramente este objetivo hacia ese tipo de uso, sin renunciar a su versatilidad en situaciones más dinámicas.
Enfoque VXD y rendimiento en condiciones reales
El sistema de enfoque se basa en el motor lineal VXD, el mismo concepto que la marca ya utiliza en otras ópticas de gama alta. Se trata de un mecanismo de bobina móvil que permite un enfoque rápido, preciso y silencioso. En fotografía eso significa fiabilidad en seguimiento y buena respuesta en escenas cambiantes. En vídeo implica transiciones suaves y ausencia de ruidos mecánicos indeseados.
La distancia mínima de enfoque resulta especialmente interesante. En el extremo angular puede enfocar a tan solo 0,22 metros, lo que abre posibilidades creativas en fotografía de mesa o primeros planos con cierto dramatismo de perspectiva. En la posición de 100mm la distancia mínima se sitúa en 0,65 metros, manteniendo un comportamiento coherente en tele corto.
No incorpora estabilización óptica, algo que hoy en día tiene menos peso en cámaras que ya integran estabilización en el cuerpo. Esta ausencia contribuye también a mantener tamaño y peso contenidos.
Ergonomía y detalles prácticos
El Tamron 35-100mm f/2.8 Di III VXD presenta un diseño exterior ya conocido de la marca. El zoom es de tipo rotatorio y se extiende ligeramente al avanzar hacia 100mm, aunque sin desplazamientos exagerados que alteren drásticamente el equilibrio. El diámetro de filtro es de 67 mm, un estándar que Tamron ha mantenido en varias de sus ópticas recientes, facilitando la compatibilidad de accesorios.
Incluye recubrimiento de flúor en la lente frontal para repeler agua y grasa, además de una construcción resistente a la humedad. No es un objetivo pensado para condiciones extremas, pero sí ofrece tranquilidad en trabajos bajo lluvia ligera o ambientes polvorientos. Se suministra con parasol tipo pétalo y no dispone de collar para trípode, algo lógico en este segmento.

Precio y disponibilidad del Tamron 35-100mm f2.8
El nuevo Tamron 35-100mm f/2.8 Di III VXD estará disponible a partir del 26 de marzo de 2026. Su precio en Fotografiarte se sitúa en torno a los 919 euros, una cifra que lo coloca en una posición competitiva dentro del mercado de zooms luminosos Full Frame.
No pretende ser el zoom definitivo para todo. Su apuesta es clara: ofrecer las focales esenciales del retrato en un cuerpo compacto, ligero y con calidad óptica solvente. Para quienes no necesitan bajar de 35mm y valoran trabajar con menos peso sin renunciar a un f/2.8 constante, puede convertirse en una herramienta muy interesante.




