Cuando hablamos de actualizaciones de firmware para objetivos, lo habitual es encontrarnos con pequeñas mejoras en el enfoque automático, una mayor compatibilidad con las últimas cámaras o la corrección de algún error puntual. Son mejoras bienvenidas, sí, pero rara vez cambian la forma de utilizar un objetivo.
Por eso resulta especialmente interesante la nueva actualización del Tamron 25-200mm f/2.8-5.6 Di III VXD G2 para montura Sony E. En lugar de limitarse a pulir el rendimiento, Tamron ha conseguido mejorar de forma muy notable sus capacidades de fotografía de aproximación, convirtiéndolo en un objetivo todavía más versátil sin necesidad de cambiar una sola lente de su diseño óptico.
No deja de ser una demostración de hasta dónde puede llegar el desarrollo por software. En un mercado en el que muchas novedades llegan acompañadas de un nuevo producto, resulta refrescante ver cómo un fabricante decide seguir mejorando un objetivo que ya está en manos de miles de fotógrafos.

Una actualización que acerca mucho más el sujeto
La versión 3 del firmware introduce una mejora importante en la relación máxima de ampliación entre las focales de 25 y 70 mm, alcanzando ahora una reproducción de 1:2 o superior, es decir, un auténtico rendimiento de semi macro.
La mejora es todavía más llamativa entre 35 y 50 mm, donde el objetivo pasa a ofrecer una relación máxima de 1:1,7. Sobre el papel puede parecer simplemente un dato técnico más, pero en la práctica supone poder llenar mucho más el encuadre sin recurrir a accesorios adicionales o a un objetivo macro específico.
Lo realmente interesante es que esta mejora llega precisamente en una de las focales más cómodas para trabajar. Mientras que antes era necesario utilizar los 25 mm para conseguir la máxima ampliación —con una distancia de trabajo muy reducida— ahora es posible obtener incluso mejores resultados alrededor de los 50 mm, manteniendo una separación mucho más cómoda respecto al sujeto.

El firmware 3 mejora de forma notable la capacidad de aproximación del Tamron 25-200mm f/2.8-5.6 Di III VXD G2, especialmente en las focales intermedias.
Relación máxima de ampliación semi macro o superior en buena parte del recorrido focal.
La mayor ampliación se consigue ahora en focales mucho más cómodas para trabajar.
Disponible para el Tamron 25-200mm f/2.8-5.6 G2, modelo A075.
De 1:3,1 a 1:1,7: una diferencia que sí se nota
Uno de los cambios más espectaculares aparece precisamente en los 50 mm. Hasta ahora, con el firmware anterior, la relación máxima de ampliación era de 1:3,1. Tras instalar la nueva versión pasa a 1:1,7, una mejora enorme para cualquier fotógrafo que disfrute realizando primeros planos.
Este cambio tiene varias ventajas muy prácticas. Al poder trabajar desde una mayor distancia se evita proyectar sombras sobre el sujeto, algo especialmente habitual cuando fotografiamos flores, insectos o pequeños objetos. Además, la perspectiva de un 50 mm resulta mucho más natural que la de un 25 mm, reduciendo las deformaciones propias de un gran angular cuando nos acercamos demasiado.
En otras palabras, el objetivo no solo amplía más, sino que también permite hacerlo de una forma mucho más cómoda y con mejores resultados visuales.

Actualización gratuita mediante Tamron Lens Utility
La nueva versión 3.00 ya está disponible de forma gratuita para todos los usuarios del Tamron 25-200mm f/2.8-5.6 Di III VXD G2 (Modelo A075) con montura Sony E.
La instalación se realiza mediante la aplicación Tamron Lens Utility para Windows o macOS, un proceso sencillo que permite disfrutar inmediatamente de las nuevas capacidades del objetivo.
Una buena noticia para quienes ya tienen este zoom todoterreno
El Tamron 25-200mm f/2.8-5.6 G2 ya destacaba por ser uno de los zoom todoterreno más completos para cámaras Sony sin espejo. Su amplio rango focal, su tamaño relativamente contenido y una luminosidad superior a la de la mayoría de objetivos de este tipo lo convertían en una opción muy atractiva para viajes, fotografía cotidiana o paisaje.
Con esta actualización gratuita añade un argumento más a su favor. No convierte al objetivo en un auténtico macro, pero sí mejora tanto sus capacidades de aproximación que ahora resulta mucho más útil para esos momentos en los que apetece acercarse a los pequeños detalles sin tener que cambiar de óptica.


